Vuela Palabra

Cinco poemas de Alessandra Corbetta

El verano es una estación de amor, de pasión, de sentimientos que se desvanecen, se liberan bajo la luz descarada hasta quedar desnudos. Sin embargo, este no es el Estate corsara de Alessandra Corbetta. Corsario inherente al ir de prisa, en el libro encontramos un amor que a la carrera saquea, destruye, depreda los sentimientos del otro, el verano, en cambio, es el alma del poeta, el punto de partida. El oximorónico título, al fin y al cabo, resume con precisión el mal tiempo de las relaciones de este comienzo de siglo al que las parejas casi se han acostumbrado, habla del cansancio “de quien intentó ser pero nunca fue”. El “vientre” se vacía, pero no son “mariposas”, el “te extraño” no es una voz, sino un simple escrito en una pared, ¿el encuentro es acaso “condena o redención”? Corbetta se da cuenta del cambio, lo huele, lo ve en el lugar que es su espejo, Cattolica, que aquí se transforma en un «talismán». Bien lo escribe Marco Sonzogni: «El de Alessandra Corbetta es el verano: un verano pirata que no espera – y no perdona». Aquí todo es una transición, una crisis de cambio, todo es un «precipicio» del que a veces, sin embargo, se retoma el vuelo.


Alessia Bronico
Trad. Marisol Bohórquez Godoy





L’estate è stagione d’amore, di passione, di sentimenti che si sventono, si liberano sotto la luce sfacciata fino a restare nudi. Però, non è questa l’”Estate corsara” di Alessandra Corbetta. Corsaro ineriscere al fare di corsa, nel libro troviamo un amore che di corsa depreda, distrugge, saccheggia l’altro dei sentimenti, l’estate, invece è l’anima del poeta, il punto di ripartenza. Il titolo ossimorico, in fondo, riassume con precisione le intemperie delle relazioni di questo inizio secolo a cui le coppie si sono quasi abituate, racconta la fatica «di chi ha provato a essere ma poi non è mai stata». Il «grembo» si svuota ma non sono «farfalle», «mi manchi» non è voce ma solo scritta su un muro, l’incontro è forse «condanna o redenzione»? Corbetta, si accorge del cambiamento, lo fiuta, lo vede nel luogo che è il suo specchio, Cattolica, che qui si trasforma in «talismano». Scrive bene Marco Sonzogni: «Quella di Alessandra Corbetta è l’estate: un’estate corsara che non aspetta – e non perdona». Qui è tutto un passaggio, crisi del mutamento, è tutto un «precipizio» da cui a volte, però, si riprende a volare.

A.B

 





Poemas de Estate corsara (Puntoacapo Editrice, 2022) en la traducción de Marisol Bohórquez Godoy.

 



Verano del 2006

Así el mundo estaba
en la sucesión exacta de sombrillas azules.
Una chica las atraviesa con las piernas largas
que sostienen descaradas el sentido del verano.
Otra en la mesa pide agua y menta,
las trenzas moras caían sobre sus hombros
y en años iguales a oraciones que comienzan con quizás.
Quien las mira bebe jugo de piña con hielo
y medita algo para agregar al recuerdo
de quien intentó ser pero nunca fue



Estate 2006

Così il mondo stava
nel succedersi esatto degli ombrelloni blu.
Una ragazza li attraversa con le gambe lunghe
che reggono sfacciate il senso dell’estate.
Un’altra al tavolino ordina acqua e menta,
le trecce more scese sulle spalle
e su anni uguali a frasi che iniziano con forse.
Chi le guarda beve succo d’ananas con ghiaccio
e medita qualcosa da aggiungere al ricordo
di chi ha provato a essere ma poi non è mai stata





Veinticuatro en la mañana

El útero se ha vaciado
de un dragón por domar y del dormitorio:
de nuevo son negros los ojos a los cuales decir
quién sabe si lo sabes y adelgazas las líneas
entre la muñeca y el hombro para mantener los labios
entreabiertos. El nacimiento es semimudo y sin embargo
desgarra el cuerpo celeste: oscuridad y estrellas
aguardan la unión, alguien –de nuevo-
dice mariposas



Ventiquattro mattina

Il grembo si è svuotato
di un drago da domare e della camera da letto:
di nuovo sono neri gli occhi a cui dire
chissà se lo sai e sottili le linee
tra polso e spalla a tenere le labbra
socchiuse. La nascita è semimuta eppure
squarcia il corpo celeste: buio e stelle
attendono l’unione, qualcuno – ancora –
dice farfalle





Pero tú

Te extraño amor mío
escrito en la pared – pero

no fue una respuesta.
Meto mi mano de nuevo en el bolsillo
tengo a Cattolica cerca
como un nuevo talismán.
no recuerdo si te dije que
vivía en la rueda de la fortuna,
con los pies colgando hacia
Plaza del Tramonto.
La sillita lo sabía
que en tus ojos, en tu piel,
todo había cambiado – tu
otro giro, revoluciones donde yo era aún
yo, por siempre una chiquilla



Ma tu

Amore mio mi manchi
scritto sopra il muro – ma

non era una risposta.
Rimetto la mano in tasca,
tengo Cattolica stretta
come un nuovo talismano.
Non ricordo se ti ho detto che
vivevo sulla ruota panoramica,
con i piedi penzoloni verso
piazza del Tramonto.
La panchina lo sapeva
che ai tuoi occhi, alla tua pelle,
è cambiato tutto quanto – tu
altro giro, rivoluzione dove ero
ancora io, per sempre
una ragazza




San Marino

San Marino estaba en la niebla
como una sorpresa roja en el año
de la primera vez.
No te imaginas cuántas cosas
permanecen ocultas de dios, no puedes
ver el ejército desplegado defendiendo
las sílabas de nuestros nombres.
Cuanto más abrimos los ojos, más
San Marino desaparece: permanece
la altura de la roca, el miedo de ver que
todo es precipicio




San Marino

San Marino stava nella nebbia
come una sorpresa rossa nell’anno
della prima volta.
Non puoi immaginare quante cose
restano nascoste a dio, non puoi
vedere l’esercito schierato che difende
le sillabe dei nostri nomi.
Più spalanchiamo gli occhi più
San Marino scompare: rimane l’altezza
della rocca, la paura di vedere che
è tutto precipizio




San Giovanni

En San Giovanni era noviembre.
Algunas luces teñían de dorado las tardes:
dentro de la posada de la bruja jugábamos
a ser grandes. ¿Cuántos inviernos
durarán estas torpezas, estos lugares dispersos
dentro de los lugares adónde irán?
Entre los pasos ligeros de los veinte años
me dejabas como el pez abierta
de asombro, cruzabas el umbral del plural
sonriendo, sin preguntar si condena
o redención



San Giovanni

A San Giovanni era novembre.
Qualche luce indorava la sera:
dentro la locanda della strega giocavamo
a fare i grandi. Quanti inverni
dureranno questi abbagli, questi luoghi
dispersi dentro i luoghi dove andranno?
Tra i passi leggeri dei vent’anni
mi lasciavi come il pesce aperta
di stupore, varcavi la soglia del plurale
sorridendo, non chiedendo
se condanna

o redenzione



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