Vuela Palabra

Silvia Rosa-Vuela Palabra

Qué desperdicio esta cotidianidad: poemas de Silvia Rosa

El día de hoy quiero compartirles una selección de poemas de la poeta italiana Silvia Rosa a quien tuve el placer de escuchar durante las lecturas del Festival Internacional de Poesía de Bogotá, hace apenas una semana. Sus versos me conmovieron por la fuerza de las metáforas que utiliza y la medida precisa en sus reflexiones acerca de la existencia humana y el paso del tiempo. Recuerdo que hizo su lectura en italiano y también en español, entonces descubrí con gran emoción que su traductor había logrado plasmar el alma de sus poemas con gran habilidad. Por lo tanto hoy la traducción no es mía, es de Antonio Nazzaro, poeta y traductor a quien aprecio y admiro mucho.

Marisol Bohórquez Godoy





Poemas de
Tiempo de reserva / Tempo di riserva
Traducción de Antonio Nazzaro



QUÉ DESPERDICIO ESTA COTIDIANIDAD


Qué desperdicio esta cotidianidad
vaciada de ternura, desnuda
piedra que nos rebota en contra, mirada
de horizonte domesticado seco

(y yo que construía
geometrías golosas de palabras
para hacer menos soso
el golpeteo mecánico
de la lengua contra los dientes,
al modo de los niños
intentaba el juego repetido
―serio― de apretarse
ahora y siempre como si
no hubiese una secuela)

qué desperdicio la muerte blanca muda
de un día para otro idéntico de pequeñas
luciérnagas de felicidad intermitentes, aplastadas
en la oscuridad de un tiempo tan distraído que
incluso la banalidad de la nada
tendría quizás un sabor menos mezquino.



CHE SPERPERO QUESTA QUOTIDIANITÀ


Che sperpero questa quotidianità

svuotata di tenerezze, nudo
sasso che ci rimbalza contro, sguardo
d’orizzonte addomesticato asciutto

(e io che costruivo

geometrie golose di parole
per rendere meno scialbo
il battito meccanico
della lingua contro i denti,
al modo dei bambini
provavo il gioco ripetuto
‒ serio ‒ di stringersi
ancora e sempre come se
non ci fosse un seguito)

che sperpero la morte bianca muta

da un giorno all’altro identico di piccole
lucciole di felicità intermittenti, schiacciate
al buio di un tempo così distratto che
persino la banalità del niente
avrebbe forse un sapore meno gretto.




AQUELLA VEZ

Aquella vez que el sol
cayó al suelo
con un disparo de voz
dentro de su propia luz
golpeado fuerte, parecían
luciérnagas las astillas
que me caían entre los cabellos
atados en un nudo,
parecía el fin de un mundo  

pero luego la vida se reanuda ―así dicen―
solo que menos luminosa y
un poco más fría, incomoda,
la voz vuelve a sus silencios
confabulando con las sombras, vuelve
para no decir para decir a medias
para hacerse viento ligero entre las nubes
que desde aquella vez me siguen
atentas, en fila

no entendí si en un cortejo fúnebre
o para darme la ilusión de ser aún
una esposa aún la misma de antes
―a la espera siempre― aún viva.



QUELLA VOLTA

Quella volta che il sole

è caduto per terra
con uno sparo di voce
dentro la sua stessa luce
colpito forte, sembravano
lucciole le schegge
che mi cascavano tra i capelli
legati in un nodo,
sembrava la fine di un mondo

ma poi la vita riprende ‒ così dicono ‒

solo meno luminosa e
un poco più fredda, scomoda,
la voce torna ai suoi silenzi
collusi con le ombre, torna
a non dire a dire a metà
a farsi lieve vento tra le nuvole
che da quella volta mi seguono
premurose, in fila

non ho capito se in un corteo funebre

o per darmi l’illusione di essere ancora
una sposa ancora la stessa di prima
‒ in attesa sempre ‒ ancora viva.




INVIERNO ZORRO

El zorro tiene el pelo eléctrico
avellana vivo, un guiño
en la noche de invierno con la cola teleférica
―no tiene nido la mentira*―
pasa por el tamiz la carretera periférica
de norte a sur y retorno, busca su cena
mientras me hablas despacio esta escena
se repite después de años todavía idéntica,
junto con el sueño en que se me caían
dos dientes y en las manos me salían
las garras y por todas partes tenía los ojos abiertos:
no te fies de nadie, pequeño gemelo
que no se me asemeje ni siquiera un poco
este es tu problema, dices tú, eres salvaje
o lo decía algún otro, pero no importa
es siempre la misma escena, la misma carrera
la misma obtusa necesidad que oprime a los faros apagados

quédate, te lo ruego, un poco más
quiero la ilusión de la rosa que vale más que todo
la caza silenciosa, el puñal entre las costillas
la punzada de cometa tirada bocabajo,
merecer lágrimas y una cola nueva
brillante que lucir cuando el día
llega de prisa y pide a cambio verdad

aquella carroña metida en un hoyo
para el ataque del hambre, para después.

* Este verso es de Fernando Pessoa



INVERNO VOLPE

La volpe ha il pelo elettrico
nocciola vivo, un ghigno
nella notte inverno con la coda teleferica
– non ha nido la menzogna* –
passa al vaglio la strada periferica
da nord a sud e ritorno, cerca la sua cena
mentre mi parli piano questa scena
si ripete dopo anni ancora identica,
insieme al sogno che mi cadevano
due denti e alle mani spuntavano
gli artigli e dappertutto avevo occhi aperti:
non ti fidi di nessuno, piccola gemella
che non mi somigli neanche un poco
questo è il tuo problema, dici tu, sei selvatica
o lo diceva qualcun altro, ma non importa
è sempre la stessa scena, la stessa corsa
lo stesso ottuso bisogno che preme a fari spenti

resta, ti prego, ancora un poco

voglio l’illusione della rosa che vale più di tutto
la caccia silenziosa, il pugnale tra le costole
la fitta di cometa sbattuta a testa in giù,
meritare lacrime e una coda nuova
luccicante da sfoggiare quando il giorno
arriva in fretta e chiede in cambio verità

quella carogna cacciata in una buca

per l’assalto della fame, per il dopo.

*Questo verso è di Fernando Pessoa




OTRA PRIMAVERA

El joven cuerpo robusto, nutrido
los cabellos habitados por cuervos dentro de un nido
de rizos: ¿Cuánto tiempo ha pasado? me pregunto,
desde que eras un cachorro flaco, petulante,
con palabras gráciles en vez de manos inquietas,
aquellas que ahora tienes en las caderas de tu esposa,
juventud cegadora que envidio ―un capullo―,
por primera vez veo la marca de las estaciones
en el rostro de los demás, me doy cuenta de estar más allá
de los años de pulpa roja para morder, soy el fruto
en el suelo, ahora, y observo las flores crecer en otro lugar:
mi primavera es una pálida ofrenda a un sol
indiferente, soy yo ahora la mujer que
no vale la pena. Menos mal, me digo, a
esta altura no tengo más vértigos,
te dejo a ti y a tu bella la cumbre desde donde
de repente, inevitable, llega la rendición,
el declive de los días. Después es solo cuestión
de sombras para aprender de memoria,
para no tener miedo a nada.



PRIMAVERA ALTRA

Il giovane corpo robusto, folto

i capelli abitati da corvi dentro un nido
di ricci: quanto tempo è passato? mi chiedo,
da quando eri un cucciolo magro, petulante,
con parole gracili invece che mani irrequiete,
quelle che adesso tieni sui fianchi della tua sposa,
giovinezza accecante che invidio – un bocciolo –,
per la prima volta vedo il segno delle stagioni
sul volto degli altri, mi accorgo di essere oltre
gli anni di polpa rossa da mordere, sono il frutto
per terra, ora, e osservo i fiori crescere altrove:
la mia primavera è una pallida offerta a un sole
indifferente, sono io adesso la donna che
non vale la pena. Meno male, mi dico, da
questa altezza non ho più le vertigini,
lascio a te e alla tua bella il vertice da cui
all’improvviso, inevitabile, arriva la resa,
la china dei giorni. Dopo è solo questione
di ombre da imparare a memoria,
da non avere paura di niente.




NIÑA DE PAPEL

En el sueño la casa de mi abuela es idéntica
en cada detalle a la mía, el tiempo es
aquel inmóvil de la infancia, casi
eterno, es verano, un cono de luz marca
la porción de espacio que por juego habito.
Estoy haciendo de la mamá, tengo una muñeca
vestida de blanco apretada entre los brazos,
la acaricio y mientras tanto espío el disco
del reloj, aún no leo las horas,
pero las esperas ya tienen raíces en garfio
y se trepan por las muñecas hasta
los labios, hasta la palabra mamá,
que se queda sin voz. Cuento
un secreto a una oreja de plástico,
lo sabes mantener, ¿verdad? mi madre
ya no me quiere, el domingo
ha dibujado sobre una hoja sutil
una niña de ojos grandes
negros y en la mano dos margaritas,
entonces le he preguntado ¿soy yo? ¿me le parezco?  
pero la respuesta se ha deslizado por el suelo,
es mi culpa, que no sé colorear
he manchado la cara de la niña
de rojo y entonces mi madre ha dicho en voz baja
no te dibujaré otra, nunca más

no importa, he pensado al despertar,  
me miraré en el espejo para inventar
mi rostro de nuevo, inventaré
una niña de papel solo para mí,
llevará su nombre y el mío, y en la mano
el adiós que nunca nos hemos dicho.    



BAMBINA DI CARTA

In sogno la casa di mia nonna è identica

in ogni dettaglio alla mia, il tempo è
quello immobile dell’infanzia, quasi
eterno, è estate, un cono di luce segna
la porzione di spazio che in gioco abito.
Sto facendo la mamma, ho una bambola
vestita di bianco tra le braccia stretta,
l’accarezzo e intanto spio il disco
dell’orologio, ancora non leggo le ore,
ma le attese hanno già radici a uncino
e si arrampicano su per i polsi fino
alle labbra, fino alla parola mamma,
che resta senza voce. Racconto
un segreto a un orecchio di plastica,
lo sai mantenere, vero? mia madre
non mi vuole più bene, domenica
ha disegnato su un foglio sottile
una bambina dagli occhi grandi
neri e nella mano due margherite,
allora le ho chiesto sono io? le somiglio?
ma la risposta è scivolata per terra,
è colpa mia, che non so colorare
ho macchiato la faccia della bambina
di rosso e allora mia madre ha detto piano
non te ne disegnerò un’altra, mai più

non importa, ho pensato al risveglio,

mi guarderò allo specchio per inventare
il mio volto di nuovo, inventerò
una bambina di carta solo per me,
porterà il suo nome e il mio, e nella mano
l’addio che non ci siamo mai dette.





Silvia Rosa nació en Turín, donde vive y enseña. Licenciada en Ciencias de la Educación, con especialización en educación y formación de adultos y un máster en enseñanza del italiano como segunda lengua, asistió al curso de cuentacuentos de la Escuela Holden. Sus textos de poesía y prosa están incluidos en diversos volúmenes antológicos, han aparecido en revistas, sitios web y blogs literarios y han sido traducidos al español, serbio, rumano y turco. Entre sus publicaciones están: los poemarios Tutta la terra che ci resta (Vydia Editore, 2022), Tempo di riserva (Giuliano Ladolfi Editore, 2018), Genealogia imperfetta (La Vita Felice, 2014), SoloMinuscolaScrittura (La vita Felice, 2012), Di sole voci (LietoColle Editore, 2010 – II ediz. 2012); la antología Confine donna. Poesie e storie di emigrazione (Vita Activa Nuova, 2022), que ha concebido y editado; la antología foto-poética Maternità marina (Terra d’ulivi, 2020), de la que es editora y autora de las fotos; el ensayo de historia contemporánea Italiane d’Argentina. Storia e memorie di un secolo d’emigrazione al femminile (1860-1960) (Ananke Edizioni, 2013); el libro de cuentos Del suo essere un corpo (Montedit Edizioni, 2010). Es subdirectora de la revista digital Poesia del nostro tempo, redactora del periódico online NiedernGasse, colabora con la revista Margutte, con el anuario de poesía Argo y con el diario Il Manifesto







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