Vuela Palabra

Ketty Nivyabandi-Vuela Palabra

II. Diez poetas africanas actuales: Ketty Nivyabandi

En el día de hoy presento a la segunda poeta de mi selección. Se trata de la poeta burundesa Ketty Nivyabandi cuya historia personal me ha llevado a conectarme muy de cerca con su escritura. Exiliada en Canadá, es una gran activista por los derechos humanos. La mayor parte de los poemas que a continuación presento en mi traducción al español, hablan de su pequeño país, Burundi. La escritora observa su tierra desde lejos, y lo hace con profunda nostalgia, con el dolor de las condiciones precarias que vive su gente, pero a la vez con la esperanza y la fortaleza que les caracteriza. Otros poemas, como “De amor” nos acercan a un tipo de sensibilidad distinta, pero no menos importante; un atisbo a su corazón de mujer que nos envuelve en imágenes luminosas y conmovedoras. Los invito a descubrirla y espero que les agrade tanto como a mí.

Marisol Bohórquez Godoy




Recordando a Burundi

Te recuerdo.
Una chispa rasgando el cielo azul. Semillas coqueteando con nubes. Hombres confiando en las estrellas.
Una canción se sostiene cálida y ceñida, en espaldas de ensueño. Mujeres con olor a mantequilla.
Un seno hinchado. La vía láctea. Rocío apagando los pies astillados.

Te recuerdo.
Un sueño. Amasado con laterita y acero.
Hombres orgullosos, con el pecho rebosante. Lanzas, azadas que yacían inmóviles en el suelo húmedo. Caminando, desnudos, hacia el sol.

Chicas mariposa. Dispersándose, volando. Inundando los cielos de colores.

Risas ahogadas. Risas desordenadas. Risas gratis. Risas por miles.

Te recuerdo.
Gente-equilibrada. Gente-real. Gente magistral. Gente- rota-pero entera.
Jade, belleza fugitiva. Una belleza celosa, salvaje y hechizante.
Del tipo para quemar los ojos de un profeta…
                         Un terrón de tierra que una vez se atrevió a desafiar al Reich

Te recuerdo.
Antes de tus palabras-pluma. Antes de tus hijos-papel.
Antes de tu terreno abierto, tus hijos errantes.
Antes de tu dignidad en migajas.
En venta. En las aceras de los famélicos bulevares.

Te recuerdo.
En el furor de mi pelo de panal.
En la tinta que serpentea por estas manos temblorosas.
En mis preciosos sueños, cubiertos de polvo.
En mis sudores. En mis gritos. En mis fiebres. En mis ojos.
Colgando abierta de par en par, de la luna creciente.

Te recuerdo.
Aún ayer.
Mañana (por supuesto).
Esta mañana. No sé.

 

Remembering Burundi

I remember you.
A spark tearing the blue sky. Seeds flirting with clouds. Men confiding in stars.
A song held warm and snug, in dreamy backs. Women smelling of butter.
A swollen breast. The milky way. Dew quenching the splintered feet.

I remember you.
A dream. Kneaded with laterite and steel.
Proud men, chests bursting full. Spears, hoes laying still on the moist ground. Walking, naked, to the sun.

Butterfly girls. Scattering, flying. Soaking the heavens with colours.

Smothered laughs. Messy laughs. Free laughs. Laughter in thousands.

I remember you.
Poised-people. Truth-people. Masterly people. Cracked-but-whole people.
Jade, fleeing beauty. A jealous, wild, bewitching beauty.
The kind to burn a prophet’s eyes…
                         A tiny scoop of land that once dared defy the Reich.

I remember you.
Before your feather-words. Before your paper-sons.
Before your gaping ground, your wandering children.
Before your dignity in crumbs.
For sale. On the sidewalks of famished boulevards.

I remember you.
In the furor of my nappy hair.
In the ink snaking down these trembling hands.
In my precious dreams, powdered with dust.
In my sweats. In my screams. In my fevers. In my eyes.
Dangling wide open, from the crescent moon.

I remember you.
Yesterday still.
Tomorrow (of course).
This morning. I don’t know.




Esperanza

La vieja mariposa agita sus esbeltas alas en el aire humeante
agotada y sin aliento
vuela sobre los campos de batalla en cenizas
y deja su rastro polvoriento y dorado
en los afligidos suelos

se sumerge en los grises, mares secos
ahora un remolino de cremosos amarillos
profundos, profundos azules
flores y cáscaras de naranja

ella respira en todas las flores que aún no nacen
y ella vive.



Hope

The old butterfly flaps its slender wings through the smoky air
exhausted and breathless
he flies over the ashy battlefields
and lays his powdery, golden trail
on the wailing grounds

he dives into the grey, dry seas
now a swirl of buttery yellows
deep, deep blues
orange blossoms and peels

he breathes in all the unborn flowers
and he lives.




De amor

Enamorarse
un florecer del corazón
una abertura
un estirar el mundo
un girasol atrapado en el cielo
dos ojos cerrados
una lengua
buscando el cielo
una gota de lluvia
y la forma en que se curva después de hallarla.

Enamorarse
un desborde del corazón
una arruga suave
una cicatriz
el crujiente aire fresco
que lame la mohosa habitación limpia después de una tormenta
también una ventana que se cierra
que debe ser reabierta
para que el corazón respire
todo morir no es triste
está el morir que precede al vivir
y esa es la clase secreta.

 

Of Love

Falling in love
a flowering of the heart
an opening
a stretch out the world
a sunflower caught in the sky
two eyes closed
a tongue
searching for the sky
for a drop of rain
and the way it curls after finding it.

Falling out of love
a shedding of the heart
a soft wrinkling
a scar
the crisp cool air
that licks the musty room clean after a storm
a closing window too
which must be reopened
for the heart to breathe
all dying isn’t sad
there is the dying that precedes the living
and that’s the secret kind.


 

Sinfonías matutinas

Los pájaros cantan todas las mañanas
Sobre nuestra tierra cubierta de cal
Sobre residencias de cartón
En el aire frutal
Sobre postes eléctricos oxidados
Sobre la ventana de acero del ministro
Sobre el árbol de mango
Sobre la tumba de mi abuela
Sobre la cárcel abarrotada
Cantan elaboradas sinfonías
Cada mañana es un recital

Aquí todo se desmorona
Electricidad
Escuelas
Gobierno
Esperanzas
Todo
Pero nuestros hermosos
Radiantes, pájaros
Llevan arcoíris
En sus lustrosas gargantas
Deberían enviarnos las suyas
para terapia
Algún día.



Morning symphonies

Birds sing every morning
On our lime coated land
On cardboard residences
In the fruity air
On rusted electric poles
On the minister’s steel window
On the mango tree
On my grandmother’s grave
On the overcrowded jail
They sing elaborate symphonies
Every morning is a recital

Here all crumbles
Electricity
Schools
Government
Hope
All
But our gorgeous
Radiant, birds
They carry rainbows
In their lustrous throats
You should send us yours
For therapy
Sometime.


Ketty Nivyabandi (1978) es una poeta y activista de derechos humanos de Burundi que vive exiliada en Canadá. Nació en Bélgica y creció en Bujumbura, Burundi, donde estudió Relaciones Internacionales y trabajó como periodista. Su poesía en francés ha aparecido en revistas literarias como World Literature Today y Words Without Borders, y en antologías como We Have Crossed Many Rivers: New Poetry from Africa y New Daughters of Africa de Margaret Busby. En 2012, Nivyabandi representó a Burundi en el London Poetry Parnassus como parte de los Juegos Olímpicos de Verano. Nivyabandi se convirtió en activista durante la crisis constitucional de Burundi de 2015. Dirigió la primera protesta sólo de mujeres de Burundi y fue miembro fundadora del Movimiento de Mujeres y Niñas por la Paz y la Seguridad en Burundi. Se vio obligada a huir del país cuando fue atacada por el gobierno.

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