Vuela Palabra

LUCIO ALBIROSA

Cinco poemas de Lucio Albirosa

Lucio Albirosa es argentino y escribe desde muy pequeño. La poesía social comprometida y de reclamo le ha valido para destacarse a nivel nacional e internacional. Multipremiado, amado por los humildes, resistido por el poder y hasta negado al punto de censura, este poeta posee el magnífico don de ser la voz de aquel infinito proletariado que sobrevive bajo el silencio de toda desigualdad

Equipo Cultural Huentota

 




Del libro Poemas para un tren de olvidos (Equinoxio, 2013)

 


* * * 

No necesito mirarme en tu espejo ni en el de nadie
Cambio todo por estar lejos de toda sombra posible
Los parecidos no me importan
Detesto la copia de los impersonales
Siempre tengo turno con lo genuino
Desde el parto he sido yo mismo
sin máscaras ni atuendos
Profeso una religión sin obediencia
y me declaro en sumario infinito de letras
Me arrodillo solo ante la poesía
A veces rezo versificadamente
Soy mi propio poema




Del libro El canto de las injusticias (Equinoxio, 2015)

 


Ángeles de espalda rota

Señor;
los que caminan andamios,
los que se mantienen sobre la cornisa,
los que lloran en silencio,
los hambrientos de un abrazo, sueldo justo y pan,
los de manos lastimadas, sin feriados;
sésamos de frente marchita en alto,
ninfas mudas sin orgullo

Ellos son espada sin filo,
cortejo de lamentos,
heraldos desazonados sin voz,
oráculos sin suerte,
carceleros de su propia pena,
despojos de alegrías abrazados
a una columna bordeando derrumbes…

Señor;
ellos caen y aun así continúan su paso.
Aun aquí, donde toda ruta al cielo
es abismal distancia sin medida
ellos van con la espalda rota, sin pausa.
estos ángeles son posible olvido sin vuelo ni diadema.

Estos ángeles no tienen alas,
son obreros de todos los días,
son trabajadores sin sustento dignificativo, Señor.

Dales luz de plata,
harina de dicha para que amasen.
Ellos han oído de ti,
te han llamado y no haz venido.

Ellos no te han visto, Señor.

Y aun así, sus labores son un rezo constante
una súplica infinita sin escuchar.
Ellos, ellos son ángeles, Señor.
Merecen misericordia.



Del libro Denuncia en llamas y otras manifestaciones (Huentota Ediciones, Mendoza 2017)


I

El sitio que habita la vida es éste
donde vives, te viven y te llevan;
este lugar donde el lenguaje
es movimiento pasajero
de generaciones sin edad
que no esperan futuros
por falta del presente ppropicio

Aquí sobrevivimos a revolución y poesía.



Del libro El fuego de Juan Desdicha (Huentota Ediciones, Mendoza 2018)



Umbilical (fragmento)

Sobre el vilo de la luz,
la copla le cuelga un duende
al mediodía azul de silencios.
El llanto primero abre su puerta
a pájaros de alma rota.

La América triste volvió a parir
un nuevo huérfano: un ángel
de santuario paternal desdibujado
y pesadas cadenas en las alas
de la inocencia volando
sobre el gravitante verano.

La niñez rota le besa los ojos,
florece la urgencia en su humanidad
bajo un cielo abierto al desamor
y un juego de la ternura sin alcanzar.

La leche y la miel le serán ajenos tesoros
al pichón impávido, al hombre de mañana
llevando hoy un avasallo germinal de cuna
y cenizas de hambre futura
ya dispersa en su pequeñita espalda…



Del libro La venganza del olvido (Huentota Ediciones, Mendoza 2019)

 


Trece balas para matar un poema (fragmento)

Un balazo por ser joven y luz
Otro balazo por sus convicciones
Otro balazo por su rebeldía coherente
Otro por no callar ni ser sumiso
Otro a su libertad de pensamiento
Otro a sus cuadernos nunca entregados
Otro balazo al compromiso con su pueblo
Otro balazo por comprender la vida
Otro balazo por ser candombe ante los abusos
Otra bala cobarde lo cruzó de antojo
porque la tiranía es un poco inmoralidad,
un poco asesina, algo inmune e incomprensible
Otra entró matando razones ardiendo muy dentro
por significar peligro para los necios con poder,
los que a fusil secuestran la democracia,
los innombrables, esos.

La penúltima fue por ensañamiento,
para asegurar su muerte y decretar un cumplido,
una orden del jefe más cruel, del opresor sin cara,
de asesinos obedientes por ignorancia,
mudos de amor propio, sordos sin sustento.

Ibero Gutiérrez recibió el decimotercer balazo, el último. De éste nadie dijo nada, ni siquiera Mario Benedetti ni los investigadores oscuros ni los forenses que lavaron su cuerpo irreconocible. Los asesinos habían disparado a su nombre y apellido. Jamás supieron que era poeta.

Nunca sabrán los tiranos que la poesía es inmortal.

 


Lucio Albirosa nació en abril de 1982. A los nueve años escribió su primer poesía y a los doce ganó el 1° Premio del Certamen Provincial de Poesía Rio de los pájaros (E.R) en categoría juvenil. Creció en soledad y lejos del seno familiar. Fue vendedor de diarios, lustrador de zapatos y buscavida. De adolescente editó sus obras en fotocopias o trípticos para ganarse el sustento. En 2013, la Editorial Mis Escritos (Bs As) lo destacó como uno de los mejores 10 Jóvenes Escritores Argentinos. Su poesía recorrió los mayores escenarios del folklore. Artista Destacado de su ciudad de residencia (Maipú, Mendoza) y de reconocida trayectoria nacional e internacional.
Ha publicado los libros Poemas de tango y sangre, El vuelo del régulo, Cartas para Bárbara, El grito de las injusticias, Versos ventrílocuos, ¿Poemas informales?, Poemas para un tren de olvidos, El canto de las injusticias, Simplezas recopiladas, Intimo, Denuncia en llamas y otras manifestaciones , De arrozal y nostalgias, El fuego de Juan Desdicha y La venganza del olvido.

 


* * * La fotografía del autor es de María José Vega

Si te gusta la poesía de autores argentinos actuales, te invitamos a leer a SABRINA USACH

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3 comentarios en “Cinco poemas de Lucio Albirosa”

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