Vuela Palabra

Imperatrice Bruno-VP

Cinco poemas de la poeta italiana IMPERATRICE BRUNO

Leeremos cinco poemas de la poeta italiana Imperatrice Bruno. Nació en Ariano Irpino (AV) en 2001. Ex estudiante de secundaria, está matriculada en la universidad comercial Luigi Bocconi.
Debutó con la colección Costellazioni di emozioni (Aletti, 2018). En 2019 ganó el XIV Concurso Internacional de poesía inédita «Dedicado a … Poemas para recordar». En 2020 algunos de sus textos aparecieron en La Repubblica, en la sección «Bottega della poesia». En 2021 publicó Caratteri Interi (Nulla Die).
Pronto será el lanzamiento de su nuevo poemario titulado «Volontà Nobili» (Nulla Die) .
Sus letras han sido traducidas al español, persa, turco, inglés y publicadas en varios periódicos internacionales.


Traducción al español a cargo de la poeta y traductora colombiana Marisol Bohórquez Godoy.

 

 


* * *


Tienes los ojos demasiado cálidos
para quedarte a mi lado,
los siento claros y mudos
cortar y escaldar la piel,
torturar la oquedad de las caderas
y deseos
e ilusiones
germinar en mi cuello
y sobre el pecho.

Me desnudas como el sol,
exudo vida.



Hai gli occhi troppo caldi
per restarmi accanto,
li sento netti e muti
tagliare e scottare la pelle,
martoriare l’incavo dei fianchi
e desideri
e illusioni
seminare sul mio collo
e sul seno.

Mi rendi nuda come il sole,
trasudo vita.

 


* * *


No tengas miedo de decirme te amo.

Muéstrame los horizontes de tus miedos:
allí, donde surgen las sombras y
los vientos gélidos, revélame el brazo
endurecido y desnudo
de tu columna vertebral.

Revélame los instintos
que suben por las venas,
dóname con el cuerpo
un solo que sepa
de tierra virgen.

Revélate y tócate
como una guitarra de amor
y no tengas miedo de confiarme el bien
que no logras domar.

 


Non temere di dirmi ti amo.

Mostrami gli orizzonti delle tue paure:
lì, dove sorgono le ombre e
i venti gelidi, svelami il ramo
incallito e nudo
della tua spina dorsale.

Svelami gli istinti
che risalgono le vene,
donami col corpo
un assolo che sappia
di vergine terra.

Svelati e suonati
come chitarra d’amore
e non temere di affidarmi il bene
che non riesci a domare.

 


* * *


Dudo que tú seas parte de esta humanidad,
dudo del color de tu sangre,
incluso del calor que tu piel
patea sobre la mía;
porque cuando me miras
los tilos de mi jardín contienen el aliento
y cuando mueves los labios haces el sonido de las abejas
cayendo de los pétalos.

Y me atraes hacia ti, curiosa y con una ceja
tensa, como una niña.

 

Dubito che tu faccia parte di questa umanità,
dubito del colore del tuo sangue,
perfino del calore che la tua pelle
calcia sulla mia;
perché quando mi guardi
i tigli nel mio giardino trattengono il fiato
e quando muovi le labbra fai il suono delle api
che cadono dai petali.

E mi attrai a te, curiosa e con un sopracciglio
teso, come una bambina.



* * *


Mi boca es una pluma
la saliva tinta
sobre tu pómulo liso
dorso de página en blanco:

en un beso
se derrama
la génesis de los vivos.



La bocca mia è una penna,
la saliva inchiostro
sul tuo zigomo liscio
dosso di pagina bianca:

in un bacio
si riversa
la genesi dei viventi.



* * *


Pero estos ojos tan de tierra, negra y áspera
que devuelves al gran paño que nos engaña
manchándolo, estos ojos,
dos de trébol, que no pertenecen
a los trucos celestes
porque con la tierra eres un hombre
de tierra y frutos y animales
y te escondes de los seres que giran
porque tu casa está en el bosque,
tus instintos las leyes que gobiernan
ciudades de bronce sin ídolos.
Pero estos ojos que se esconden al amanecer
y que miran las hojas de mi pecho
se convierten en padre, hijo y marido,
estos ojos que más saben de hierro y
obsidiana, desordenan las grutas
dormitorios, estos ojos desterrados
por los ángeles de los reinos

mi más dulce néctar,
amarguísima
raíz para ser arrancada.



Ma questi occhi così di terra, nera e aspra 
che volgi al grande panno che ci inganna
macchiandolo, questi occhi, 
due di fiori, che non appartengono
ai magheggi celesti
ché con la terra tu sei un uomo
di terra e frutta e animale
e ti nascondi dagli esseri che volteggiano
perché è nel bosco la tua casa,
i tuoi istinti le leggi che governano
città di bronzo senza idoli.
Ma questi occhi che si nascondono all’alba
e che guardando le foglie del mio petto
si fanno padre, figlio e marito, 
questi occhi che più sanno di ferro e
ossidiana, scompigliano le grotte
camere da letto, questi occhi banditi
dagli angeli dei regni 

mio dolcissimo nettare,
amarissima
radice da strappare.








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2 comentarios en “Cinco poemas de la poeta italiana IMPERATRICE BRUNO”

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