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WINSTON MORALES CHAVARRO «Ábrete mar muerto que entre tus murallas de agua viene corriendo la vida »

Presentamos una selección de poemas del poeta colombiano Winston Morales Chavarro. Escritos que hacen parte de su obra titulada Memorias de Alexander de Brucco, poemario con el cual obtuvo el Premio Nacional de poesía Universidad de Antioquia.

II
CANCIÓN DE EVA A ADÁN
(Para mitigar el viaje)

Cuán hermoso es el barro que se levantó de otras orillas
Y se formó como un pájaro en el bosque
Hasta cantar la diadema de los ríos.
Cuán bello su orgullo de hoja seca
Que se doblega como un faro
Al contacto inmisericorde de la espada.
Cuán bello es el hombre que bautizó a los animales de la selva,
Puso nombre a los ríos de la muerte
Y le canta al Chatak de los lejanos pinos
Para que descienda el agua de la acequia
Sobre las viñas y los olivares de las sombras.
Cuán hermoso es Adán
Innumerables son los hijos que le ha arrojado al mundo,
Innumerables las manzanas que lleva bajo el brazo,
Innumerables los ríos que ha sobre-nadado
E innumerables las colinas y las arenas recorridas
En su último destierro.
Cuán hermoso es el pájaro del Génesis:
Su boca tiene la medida exacta de los frutos del Apocalipsis
Y sus ojos las visiones premonitorias
De todos los calvarios:
Las hojas afiladas y serradas
De sus próximos destierros.
Cuán hermoso es Adán
Cuán magna su sabiduría de la muerte
Su tortuoso caminar por los recovecos de esta Terra.
Cuán hermoso el paradigma del sepulcro,
Sus costillas, sus cabellos, sus ojos, sus pestañas,
Sus manos de extranjero
En los confines de otro continente.
Cuán hermoso es Adán
Esta noche me entregaré de nuevo a sus mieses, a sus frutas,
A su siega.
Como quien va de los precipicios de las sombras
Al vórtice inigualable de otro paraíso,
Me entregaré de nuevo a él
Como la última manzana,
Como la última mujer que puebla sobre el mundo.

IV
ABEL

Caín
Hermano de vientos, nubes, diluvios y ríos
Un mar de luces opalinas gravita en los guáimaros de la ciénaga
Y se aglutina en mi espejo
Como un prisma que nos dice:
La muerte es una puerta
Y el tiempo una ventana
Por donde nuestros pasos presurosos
Perciben otras cosas, otros mundos.
Bello Caín
La quijada de burro con la cual me mataste
Tenía el olor de las encinas y los pinos,
De tus labios venían hasta mi norte
Unos chopos amarillos
Que enhilaban mis pétalos melancólicos
En el hilo de la muerte.
Hermano profanado por los cielos
El dolor de tu hacha cavernoso
Penetraba mi topografía más remota
Mi geografía y mi valle más sagrado.
Ante el golpe subceleste
Que yo he encontrado sutil y generoso
Y que tú asestaste con una sabiduría infinita
Yazgo en la orilla de tu río, pensativo.
Oh, amado Caín
Tus huellas de madreselva
Van decorando mis entrañas,
Van vistiendo de semillas, de hiedras y resinas olorosas
Mi cuerpo fatigado por los viajes.
Mi sudor se impregnaba de tus frutas;
Tus piñas, toronjas y zapotes
Decoraban mi cabeza
Con coronas tejidas por cientos de cuchillos.
Nada soy sin tu golpe
Herrero milenario;
Tus manos son el yunque
Que moldean, a la sombra de estas islas misteriosas,
La herradura, los cristales y los cuarzos
De otras Islas en el hado de la muerte.
Caín
Hermano de mis antepasados
Hay en ti un pretexto para silenciar la historia
Como si la memoria de las dagas
No aceptaran la muerte de Goliat

Como una templanza de David,
Mi muerte es una templanza tuya.
Amado Caín
Por tu golpe y tu palabra
He conocido el paraíso.

V
NOE

Me llamo Noé
Soy hijo de Lamec
Y descendiente de la lluvia
Soy hijo de esta ascensión de los seres al fuego
Creo en el origen de las cosas
En la evolución
En la muerte como amanecer
Y en la vida como pretexto de la muerte.
Me llamo Noé
No tengo arca
Ni siquiera un bote con remos
No he sufrido ningún tipo de diluvio
No he soportado el peso de la elección divina
Pero igual que el poeta de mi vida antepasada
He navegado todos los ríos
Todas las aguas
En busca del puente inteligible
Que me conduzca a Schuaima
Y al manantial sereno de todas las esencias.
Soy Noé
Y formo parte de las tribus del camino
Toda especie de animal me pertenece
Declaro como mías
Esa constelación de plumas que cruzan el Atlántico
Ese cielo de fósforos volátiles
Que besan a las estrellas en la hora nona.
Soy nieto de Matusalén
Y me apropio a voluntad
De los cisnes
De los peces y los pájaros
De las piedras y los riscos,
De los árboles.
Aunque no conozco en su totalidad el cosmos
Llevo en mis manos
El mapa de los pueblos
Por donde camino, navego, vuelo
Canto y elevo mi sueño
A otro minuto de ser
A otra corriente de río
A esperar a la niñez
-húmeda niñez, lluvia original-
Que viene de la arena
A restituirme
A fortificarme
A transformarme
En otro diluvio
Y en otro tiempo de sequía.

X
MOISÉS

Porque no hay nada que perezca
Ante la luz de las palabras
Ni hay sabio mar
O fuerte río
Que se exalte a mi cayado
Hoy con el espíritu del verbo
Divido el mar en dos
Separo los ríos
Abro el lago o cualquier fuente rizada
De viento o música
Y los convierto en tierra seca
Para labranza o puente.
Ábrete Mar Muerto
Que conmigo vienen
Todas las tribus de Sucot, de Etam, de Migdol,
De Moab y de Edom.
Ábrete gigante de sal y piedra
Que por tus vísceras
Circundan los niños,
Las mujeres con sus bocas pobladas de gladiolos y mirtos
Para hermosear la nueva tierra que nos llama.
Ábrete Mar Muerto
Que entre tus murallas de agua
Viene corriendo la vida
El Edén, el destierro, el arca,
Sodoma y Gomorra,
La brisa del este
Apoltronada de voces
De cuerpos apócrifos.
Ábrete piélago muerto
Porque de tus entrañas
Manarán egipcios, israelitas, amorreos, hititas,
Heveos y cananeos
Condenados al canto de la lluvia y el viento
Y sobre tus aguas amargas
Echaremos el arbusto que te vuelva dulce;
Dulce como el kithara y el tricordom
Para la boca sedienta y sabia.
Yo soy Moisés
El hijo del agua
El amo de los arrecifes y los peñascos
Ábrete Mar Muerto
Que así como a tu hermano,
El Mar Rojo,
Cruzaré tus aguas con mis arcas, mis diluvios
Caballos y jinetes
Hacia la nueva tierra,
Y la leche y la miel
Correrán por tu sangre tórrida
Y lloverá sobre ti
El maná que te vuelva a la vida eterna.

XVIII
PAPIRO ESCRITO A ORILLAS
DEL MAR DE GALILEA

Yo no escribo para complacer a los hombres de la tierra
Mi propósito en la vida
Consiste en escanciar
La ruta de los otros
Y hacer menos difícil el camino
En el vasto principado de las sombras.
Yo no vine a este planeta
A complacer a los hombres de los cielos
Mi reino no es de este mundo
Ni del otro tampoco:
La tierra a la Terra
La ceniza a la ceniza
Y el espíritu a la luz,
Esa es la trilogía más perfecta.
Como una lámpara rapsódica de conocimientos
Sé cosas tan pequeñas
Como la resurrección de los muertos,
El libre albedrío
de multiplicar panes y peces;
cosas tan complejas
como lavar los pies a mis amigos,
quitar la lepra, sanar enfermos;
y lo que es peor para escribas y saduceos
contemplar por horas,
la belleza sugerente de los astros.
Yo no vine a estas estrellas
A complacer a los hombres del infierno.
Nada me conmueve tanto
Como el hombre por el hombre,
La quietud de los mercaderes de Sajonia,
El tenue batir de pescadores,
Sus redes oceánicas
Sobre las vastas cavilaciones del mar de Galilea.
Nada me consuela tanto
Como la absoluta belleza:
El ronroneo de la noche,
El canto de los ríos,
La polifonía de la lluvia
Bajo el rumor soterrado de las piedras.
Yo no escribo para complacer a los hombres de la tierra,
-Y no creo que todo esté perdido-:
Aún escucho la oración de las cebollas
Y sé que el universo es joven todavía;
Escucho el pájaro del aire
Que golpea con su música delgada
Los techos de Getsemaní y Jericó,
Y sé que su voz traerá buenas nuevas para el alma.
Haré de este lugar
Un paraíso para todos,
Construiré para mis hijos
Un mundo que esté vigente
En los planos absolutos de la nada,
Un reino que exista para todos
Y que ofrezca a sus viandantes
Un tibio leño donde reposar
La perennidad de las hogueras,
La música infinita de la muerte,
Los sortilegios fantásticos de la vida.

Winston Morales Chavarro (Neiva, Huila, 1969). Comunicador Social y Periodista. Magíster en Estudios de la Cultura, mención Literatura Hispanoamericana, Universidad Andina Simón Bolívar de Quito. Profesor de tiempo completo en la Universidad de Cartagena, Colombia. Ha ganado numerosos concursos literarios, entre ellos: Concurso Nacional de Poesía Euclides JaramilloArango, Universidad del Quindío, 2000; Concurso Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 2001; Premio IX Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera; Premio Nacional de Poesía Universidad Tecnológica de Bolívar, Cartagena, 2005. Premio Internacional de Literatura «David Mejía Velilla», Universidad de La Sabana, 2014, Bogotá, Colombia. Del mismo modo, ha sido finalista en muchos otros concursos tanto con su poesía como con su obra narrativa.

Ha publicado los libros de poemas Aniquirona, Trilce Editores, 1998; La lluvia y el ángel (Coautoría)-Trilce Editores, 1999; De regreso a Schuaima, Ediciones Dauro, Granada-España, 2001; Memorias de Alexander de Brucco, Editorial Universidad de Antioquia, 2002; Summa poética, Altazor Editores, 2005; Antología, Colección Viernes de Poesía, Universidad Nacional, 2009; Camino a Rogitama, Trilce Editores, 2010; La Ciudad de las piedras que cantan, Caza de Libros, Ibagué 2011; Temps era temps, Altazor Editores, Bogotá, 2013; La douce Aniquirone et D`autres poemes somme poètique (Traducción al francés de Marcel Kemadjou Njanke), 2014, y ¿A dónde van los días transcurridos?, Editorial Universidad de La Sabana, 2016. En narrativa: Dios puso una sonrisa sobre su rostro, novela, 2004; en ensayo: Poéticas del ocultismo en las escrituras de José Antonio Ramos Sucre, Carlos Obregón, César Dávila Andrade y Jaime Sáenz, Trilce Editores, Bogotá, 2008; Acústica del abandono, Editorial Universidad de Cartagena, 2016, y en periodismo: La Bella despierta y otros textos, Editorial Gente Nueva, 2015. Poemas suyos han aparecido en revistas y periódicos de Colombia, España, Venezuela, Italia, Estados Unidos, Argentina, Puerto Rico, Polonia y México, y han sido traducidos al polaco, francés, italiano,
Portugués, alemán, chino, rumano e inglés.

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2 comentarios en “WINSTON MORALES CHAVARRO «Ábrete mar muerto que entre tus murallas de agua viene corriendo la vida »”

  1. Gloria Esperanza Cojo Rodríguez

    Me he quedado extasiada al leer cada palabra! Que Poesía más hermosa ♥️ Muchas Gracias !!!
    La inspiración y creatividad te acompañen siempre

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