Vuela Palabra

Poemas de Vanesa Almada

VANESA ALMADA «Escribo con los pedazos que van dejando las palabras de otros»

Presentamos una selección de poemas del libro Los demás (Liberoamérica, 2019) de la poeta argentina Vanesa Almada.

cooperación (principio y fin)

[calidad]

no me sorprende esta grieta que se abre
entre una verdad y otra
decís que mujer es tu palabra / de la buena suerte
decís mujer
con la garganta contaminada de boas constrictoras
y con la certeza de que en la falta misma de veneno
el riesgo merma

lo que está claro es que sólo podemos ver una
de cada consumación concebible
(continuamos eligiendo

muy en desmedro de nuestras capacidades
más elementales –
nuestra propia aventura)

componentes inconscientes nos impiden ceder
ante una revelación tan fragmentaria

[cantidad]

es cierto que pude haber dicho
algo de más

en ese ensanchamiento de la información
permanecemos

[modo]

me conmueve la manera en que dos manos
proyectan formas posibles de alienación
éxtasis incompletos:
silenciosas criaturas que
al hacerse mayores avanzan
una y otra vez
hacia la curvatura menos hipócrita del círculo y regresan
a su estado natural

¿cómo saber cuándo ese gesto ególatra
de querer resignarlo todo
deja de ser involuntario?

pensándolo mejor
resultaría inteligente
mantenerse en ese morbo estático de desorden ad hoc
y contemplar así su ruta
su conjunto ilimitado de incertidumbres

[relevancia]

toda la conversación fracasa porque transcurre
en el plano de lo no – dicho

(algo siempre
no se quiere decir /
algo siempre se quiere decir
aunque no importe)

seguís con la mirada la sombra que mantiene suspendida
esta declaración insustancial
seguís hablando por lo bajo
decís que mujer es tu palabra / de la buena suerte:
otra falacia para enloquecer a los hablantes

no me sorprende

básico

se parece a un cuento de Borges
en el que nada existe por simple estabilidad ficcional
en el que todo existe porque se sueña en un orden vertical y lento
suspendido en círculos perfectos

somos dos encima de la fiebre de los almohadones
somos dos a pesar del hollín que envenena los espejos
la música nos llega en un hilo confuso de incandescencia
un embudo la está sosteniendo
un embudo empuja el nervio insustancial de objetos fundidos
(como en el cuadro, sí, como en la escena final)

el embudo es lo único que no se quema
y empieza a resultar cada vez más incómodo decir
con un único adjetivo
todo lo que hay para decir

a esta hora la furia de las brasas nos perturba
somos dos encima de la fiebre de los almohadones
descubrimos sin el menor asomo de asombro que toda la historia
se parece a un cuento de Borges:
existimos porque yo sueño y porque otra
que es también mujer que es también yo misma y que también duele
en todo el cuerpo y en toda la casa
me sueña

la fiesta del fuego termina
una canción que no conocemos nos despierta

residencia

en mi primera casa de la infancia
(la que llego a recordar/
la que más duele)
nos aturdía toda la parte buena de la tarde
el ruido histérico del motor de agua

la chapa agujereada del techo
nos dejaba bien definida
su incompatibilidad fáctica
con el exabrupto enardecido de diciembre

sólo cuando el tanque rebalsaba
y un milagro
nos devolvía la efectividad servicial
de la bomba
el cuerpo y toda su imperfección orgánica
dejaban de pesarnos

hay piezas perdidas
de esta historia
que siguen suplantándose
con ruidos de histerias
con mayores volúmenes de aturdimiento

exit

en este sueño siempre hay un pájaro que me deconstruye
me arrastra con su porción de canto
a un caos nuevo
a un muro encefálico no verbal no mítico
ensangrentado de otros muros
de otros bloques de muros ciegos
envenenados o envueltos en el espanto

escribo;
en este sueño no alcanza el lenguaje porque las señas
igual que los llantos –
pueden durar muchos años

escribo con los pedazos que van dejando
las palabras de otros;
busco el ovillo del hilo que va a salvarme del monstruo
busco el monstruo que sigue asesinando el fondo del costurero

/escribo/
en este sueño de caos tóxico
/escribo pero no alcanza/
(escribo
mientras un pájaro
canta

Vanesa Almada Noguerón (Buenos Aires, 1980). Tiene estudios en Letras y en Gestión Cultural. Actualmente, reside en la ciudad de Mar del Plata y colabora en Liberoamérica, revista y plataforma literaria. De su autoría: Entre los ruidos© (Baldíos en la Lengua, 2015), Quemar el fuego© (Autogestivo, 2017) y Los demás© (Liberoamérica, 2019). Edita el blog «Chorrera de palabras» [almadanogueron.blogspot.com.ar]

Visits: 671
0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *