Vuela Palabra

Un poema de Sarah Jean Alexander

El día de hoy quise traerles un poema de Sarah Jean Alexander en mi traducción. Sumergirme en su poesía hace unos años significó mucho para ampliar mi panorama poético y encontrar poemas que realmente me emocionaba leer. Al releer su libro Wildlives (2015), me resulta muy intenso, profundo e incluso angustiante y desolador a momentos. De hecho les confieso que siempre tuve ganas de traducirlo completo y no ha sido hasta ahora que me senté a traducir uno de mis poemas favoritos del libro. También estoy descubriendo que Sarah sacó otro libro en 2016 y, ¡ya quiero leerlo! 


Andrea Muriel

FIEL A SU TALLA

Si te estás preguntando cómo estoy,
estoy bien.
Si te estás preguntando qué estoy haciendo,
te estoy extrañando
en los pasillos del supermercado
donde decidimos cuál té

es mejor y qué ensalada
es mejor y
mira es ésta que está aquí
porque esta ensalada
tiene arroz
y los dos vamos a disfrutarla
al comerla.
Me voy a casa y la vierto
en un tazón gigante y me la como
desnuda debajo de mis colchas
mientras tarareo por diez segundos
cada canción
del soundtrack de The Vicious Kind
mientras el calor de mi colcha eléctrica

se construye y me rodea
como el humo
en el tepee
que me tatué
en el bicep
antes de que conociera
a cualquier persona real.
La semana pasada me amarré el pelo
me hice una coleta y
no reconocí
la manera en que se veían mis brazos
flexionados
y jalando tiras negras
quitándolas de mi cara
en un esfuerzo por sudar
más fácilmente
y ahora estoy encorvada
y ahora estoy extrañándote
comiendo una bola de mochi
y ahora dos, una en cada cachete
cercana a la asfixia
pero de aquella tierna
como cuando te estás asfixiando
con una bola de mochi
y el arroz pastoso
forma una capa gruesa
de gel naranja pálido
sobre la apertura de tu garganta hasta
que puedes reírte y sacarlo
y respirar
y seguir viviendo, wey,
como una persona normal,
sólo seguir adelante,
es fácil.
Hay muchas
condiciones sociales
a las que la mente humana
ya se ha adaptado
pero parece que todavía no podemos
descifrar cómo
alejarnos de una persona
cuando sabemos
que no los merecemos
y aún así no podemos evitar
hacer a nuestras madres llorar
si sabemos que nos vamos
sentir vencedores aunque sea
por tan sólo cinco minutos.
He desarrollado el hábito
de quedarme mirando las manos
de las personas
que agarran el tubo metálico del tren
hasta que se sienten incómodos y
yo me pongo nerviosa y
comienzo a pensar en
la caminadora, escupidora y
cagadora máquina
que el cuerpo humano intenta
simular que no es.
Mi relación con la religión
viene con muchas notas a pie de página
y complicadas anotaciones
y debilidades
y sobre todo excusas
y Santo Dios
a las personas les asusta
cuando les digo que de todos modos rezo
antes de quedarme dormida todas las noches,
pero alguna vez has pensado
en qué eficiente
es la sonrisa de una persona
como medio de comunicación,
y que los fantasmas sólo existen
porque todos tenemos miedo
de estar solos,
y cómo,
si lo intentamos,
podemos sentarnos en silencio absoluto
por largos periodos de tiempo.
Ya no quiero ser tu amigx
pero es muy difícil para mí
terminar las cosas
cuando estás siendo
tan fálsamente lindx conmigo
y todo lo que puedo hacer
es algo así como sonreirte de vuela
porque siempre estoy 100% confundida
por las intenciones de los otros,
y entonces qué tal que uso esto
como un mecanismo
para mantenerme siempre joven.
Y que está bien
que tenga que ser yo
por el resto de mi vida
y tú me dijiste
que tal vez hasta me acostumbre a serlo,
y yo estuve de acuerdo,
tengo que acostumbrarme a serlo,
porque cada día me despierto y me siento cansada,
y un día me voy a despertar y me voy a sentir cansada de sentirme cansada,
y un día simplemente no me voy a despertar.
Tú tienes una persona favorita
que no soy yo,
y eso también está bien
porque yo tengo un gato
que no sabe que es una cabrona
y yo tengo a una madre
que le manda mensajes a mis rumis
si no respondo a sus mensajes
en un lapso de veinte minutos.
Todos estamos intentando solamente
reaprender las historias
por las que pedimos perdón,
para aferrarnos firmemente a los cuerpos
que han acabado en nuestras órbitas personales
y para dejar de echarle la culpa a las personas
por decir: Buenos días
cuando salimos de nuestra cama

cada día
por nuestra cuenta.

 

FIT TO SIZE

If you are wondering how I am,
I am fine.
If you are wondering what I am doing,
I am missing you
in the aisles of the supermarket
where we decide which tea
is best and which salad
is best and
look it’s this one right here
because this salad
has rice in it
and we both will enjoy
eating that.
I go home and pour it
into a giant bowl and eat it
naked under my covers
while humming ten seconds
of every song
on The Vicious Kind soundtrack
as the heat of my electric blanket
builds and surrounds
me like the smoke
in the teepee
I had tattooed
on my bicep
before I knew
any real people.
Last week I tied my hair
into a ponytail and
didn’t recognize
the way my arms looked
flexing
and pulling black strands
away from my face
in an effort to sweat
more easily
and now hunched
and now missing you
eating a mochi ball
and now two, one in each cheek
near suffocation
but the cute kind
like when you are choking
on a mochi ball
and the doughy rice
forms a thick layer
of pale orange gel
over your throat opening
until you can laugh it all out
and breathe
and sweat
and keep on living, man,
like a normal person,
just keep on going,
it’s easy.
There are many
social conditions that
the human mind
has adapted to already
but it seems we still can’t
figure out how
to back away from one person
when we know
we don’t deserve them
and we still can’t help
making our mothers cry
if we know we will feel triumphant
for only 5 minutes.
I have developed the habit
of staring at the hands
of people standing next to me on the train
gripping the dirty metal pole
until they are uncomfortable and
I am nervous
thinking about
the walking and spitting and
shitting machine
that the human body tries to
disguise itself from.
My status of religion
comes with many footnotes
and complicated annotations
and mostly
excuses and weaknesses
and Jesus Christ
it freaks people out
when I tell them I still pray
before I fall asleep every night,
but have you ever thought
about how efficient
a person’s smile is
as a form of communication,
and that ghosts only exist
because we are all afraid
of being alone,
and how,
if we try,
we can sit very quietly
for long periods of time.
I don’t want to be your friend anymore
but it is very hard for me
to end things
when you are being
so fake-nice to me
and all I can do
is sort of real-smile back
because I am always 100% confused
by the intentions of others,
and so what if I use this
as a mechanism
to stay young forever.
And it’s fine
that I have to be me
for the rest of my life
and that you told me
I might as well get used to it,
I agree!
I have to get used to it!
Because everyday I wake up and I feel tired,
and one day I’ll wake up and be tired of feeling tired,
and one day I won’t wake up at all.
It’s a race that no one asked to run,
and it’s true
that some of us are much faster
than others.
You have a favorite person
that isn’t me,
and that is okay too
because I have a cat
that doesn’t know she’s a bitch
and I have a mother
who texts my roommates
if I don’t respond to her messages
within twenty minutes.
We’re all just trying
to relearn the stories
we asked forgiveness for,
to hold on tightly to the bodies
that have wound up in our personal orbits,
and to stop blaming people
for saying “Good morning”
when we step out of bed
everyday
on our own.

 

SARAH JEAN ALEXANDER escribió Wildlives (Big Lucks Books, 2015) y LOUD IDIOTS (Second Books, 2016). Es la editora de poesía de Shabby Doll House.

 

 

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