Vuela Palabra

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Juan Manuel Roca-Vuela Palabra

Tres poemas de JUAN MANUEL ROCA

Leeremos tres poemas de Juan Manuel Roca. Poeta, ensayista y periodista. Nació en Medellín el 29 de diciembre de 1946. Es una de las voces más destacadas de la poesía colombiana. Además, ha realizado grandes aportes al periodismo cultural de su tierra. Algunas de sus obras son Memoria del agua (1973), Luna de ciegos (1976), Los ladrones nocturnos (1977), Cartas desde el sueño (1978), Fabulario real (1980), Ciudadanos de la noche (1989), Pavana con el diablo (1990), Monólogos (1994), Memoria de encuentros y La farmacia del ángel (1995). Su obra en prosa se reunió en 1994 bajo el título Prosa reunida.



Poemas extraídos de Ciudadano de la noche, Universidad Externado (2004).



ARENGA DE UNO QUE NO FUE A LA GUERRA


Nunca vi en las barandas de un puente

A la dulce mujer con ojos de asiria
Enhebrando una aguja
Como si fuera a remendar el río.
Ni mujeres solas esperando en las aldeas
A que pase la guerra como si fuera otra
            estación.
Nunca fui a la guerra, ni falta que me hace,
Porque de niño
Siempre pregunté cómo ir a la guerra
Y una enfermera bella como un albatros,
Una enfermera que corría por lagos pasillos
Gritó con graznido de ave sin mirarme:
Ya estás en ella, muchacho, estás en ella.
Nunca he ido al país de los hangares,
Nunca he sido abanderado, húsar, mujik de
            alguna estepa.
Nunca viajé en globo por erizados países
Poblados de tropa y de cerveza.
No he escrito como Ungaretti cartas de amor
            en las trincheras.
No he visto el sol de la muerte ardiendo en
            el Japón
Ni he visto hombres de largo cuello
Repartiéndose la tierra en un juego de barajas.
Nunca fui a la guerra, ni falta que me hace,
Para ver la soldadesca lavando los blancos
            estandartes,
Y luego oírlos hablar de la paz
Al pie de la legión de las estatuas.




HACE MÁS DE MUCHOS SOLES

Mi madre abría un libro

Como dos alas para el vuelo.
A orillas de la noche
Alguien prendía fuego a los candiles.
La tarde descendía hasta el patio
Como si oyera un llamado.
Mi madre narraba la leyenda negra
Del que huye del espejo,
Caballero del polen cruzando nocturnas
            tempestades.
Si ella cerraba un libro
Era como si cerrara la casa
Y sólo entraba al dormitorio la noche,
Su callada voz llegada de tierras del asombro.
Mi madre cerraba el libro como una
            adormidera,
Y aún la perplejidad habitaba
Al niño que fui hace más de muchos soles.
Cuando al sonido de cierta voz
En los umbrales del libro
Los caballos de la guerra daban coces al cielo,
El galopero corazón
Recorría el río de nieve de la cama,
La llanura blanca y silenciosa
Que ascendía a la meseta de la almohada.
Mi madre cerraba el libro
Como si cerrara la puerta de la casa.
En la penumbra del cuarto, una redada de
            sueños me alumbraba.

 



CANCIÓN DEL QUE FABRICA LOS ESPEJOS

Fabrico espejos:

Al horror agrego más horror,
Más belleza a la belleza.
Llevo por la calle la luna de azogue:
El cielo se refleja en el espejo
Y los tejados bailan
Como un cuadro de Chagall.
Cuando el espejo entre en otra casa
Borrará los rostros conocidos,
Pues los espejos no narran su pasado,
No delatan antiguos moradores.
Algunos construyen cárceles,
Barrotes para jaulas.
Yo fabrico espejos:
Al horror agrego más horror,
Más belleza a la belleza.





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