Vuela Palabra

Sobre Ofidias. En otra piel serán las mismas marcas-Poemario de Valeria Guzmán Pérez

La poeta y traductora Andrea Muriel nos presenta una reseña de Ofidias. En otra piel serán las mismas marcas. En ella se reflexiona sobre la forma de abordar lo femenino y lo cotidiano de Valeria Guzmán Pérez, así como su exploración de la lengua al hablar de serpientes, cerezas y golondrinas. Ofidias, además de haber ganado el Premio Nacional de Poesía Tijuana 2019, es candidato al Premio RAE 2020.

Las serpientes son seres que se arrastran sigilosamente y atacan, antes de que nadie se dé cuenta; seducen a su presa con movimientos continuos y calculados. Algo así sucede con Ofidias, el poemario de Valeria Guzmán Pérez que ganó el Premio Nacional de Poesía Tijuana 2019, aún cuando es distinto a los poemarios que suelen ser premiados por este tipo de certámenes: no es un libro redondo, con unidad temática y estilística, que trata temas “trascendentales”. Más bien se trata de muchos libros en uno, con la característica de la fragmentación, que aborda distintos intereses e incluso diferentes registros. El libro de Valeria es profundamente femenino, lo cual implica una ruptura con la hegemonía de los temas “importantes”. Respecto a esta importancia de unos temas sobre otros, ya desde 1929, Virginia Woolf en A Room of One’s Own, afirma que:

Naturalmente, los valores de las mujeres difieren con frecuencia de los valores [de los hombres]. Sin embargo, son los valores masculinos los que predominan. Hablando crudamente, el fútbol y el resto de deportes son “importantes”; la adoración por la moda, la compra de ropa, “triviales”. Y estos valores se transfieren inevitablemente de la vida a la ficción. Este libro es importante, da por sentado el crítico, puesto que aborda el tema de la guerra. Este libro es insignificante porque trata sobre los sentimientos de unas mujeres sentadas en la sala de estar. Una escena que transcurre en un campo de batalla es más importante que una escena que tiene lugar en una tienda.

Pero, ¿qué implicaciones tiene esto en la literatura? La crítica norteamericana Joanna Russ en su libro Como acabar con la escritura de las mujeres, plantea que no sólo la experiencia femenina se considera con frecuencia menos amplia, menos representativa o menos importante que la experiencia masculina, sino que la razón por la que se considera así es por pensar que no forma parte de la experiencia humana en general, es decir que, por ejemplo, el sufrimiento femenino no está dentro de lo representativo del sufrimiento humano, sino de  otro tipo de sufrimiento. Esta perspectiva hace que cuando se habla de la experiencia humana, se esté dejando fuera a la forma de vivir de la mitad de la población mundial, es decir, las experiencias de las mujeres. Así, la importancia de un libro como este comienza con el interés de Valeria por retratar su mundo y sus intereses.

Ofidias cuyo subtítulo es En otra piel serán las mismas marcas está compuesto por cinco apartados o pequeños libros o intereses puntuales: Ofidias, Piel verbal, El sabor de las cerezas, Tremor de golondrinas y Morir de almendra amarga. En cada uno de ellos podemos encontrar elementos que se repiten como la búsqueda del origen, la lengua y el cuerpo, la infancia y las otras mujeres escritoras que la precedieron.

Con un tono insolente, en Ofidias se profundiza en la milenaria perspectiva de la mujer como algo oculto, distinto y subterfugio. Además de en su capacidad por hacer daño. En lugar de luchar contra esto, estos poemas resemantizan la unión entre la serpiente y la mujer:

La mujer tentó a la serpiente
y se descubrió.

La serpiente sedujo a la mujer
y se alimentó.

Desde entonces
mujeres y serpientes
son un solo silbido.

Conozco a Valeria desde hace unos siete años, cuando tomábamos un taller de poesía en Puebla. Desde entonces, el interés por la lengua ha imperado en sus textos. Otro poema de esta sección

La ofidia
ciega y sorda
solo percibe el mundo por la lengua.

me parece una concatenación de sus intereses: la mujer como otredad, como serpiente, percibe el mundo mediante la lengua que aquí hace referencia tanto al cuerpo físico de la víbora como al lenguaje que es la forma en que su autora decodifica el mundo. Más tarde, en Piel verbal, el lector podrá seguir explorando la relación entre el cuerpo y lo sensual con la historia y el lenguaje. Pienso un poco en el primer poemario de Valeria: Efusiva penitente que desde la trascendencia y lo místico configura un modo de relacionarse con el erotismo y el amor. En Piel verbal, el nombrar es lo que ocasiona la existencia del amante y de sí misma en el mundo.

La primera palabra que leí
fue mi nombre.
Lo buscaba después entre las letras de los libros
lo trazaba sobre cada superficie.

Era un rito iniciático,
el primer intento de inscribirme
en el mundo.

En estos textos, la palabra es cuerpo, es identidad. Esta misma búsqueda del yo, del origen, estará en El sabor de las cerezas, sección que, con el motivo de la cereza, recorre la infancia y la imposibilidad: “mis recuerdos están en ruso / y no tienen doblaje”. ¿Es posible recordar realmente? Tal vez no se pueda volver nunca a lo que un día se vivió. Valeria nació en Rusia, aunque es ecuatoriana por herencia y mexicana por decisión. Y estos poemas parecen un recorrido por el presente al engarzarlo con los recuerdos de otro tiempo. El poema sobre la niña que repasa las tablas de multiplicar, es sin duda uno de mis favoritos del libro.   

Tremor de golondrinas me parece uno de los apartados más emocionalmente complejos. Silencio, deseo, muerte, desamor, encierro. E incluso estilísticamente hay variaciones interesantes. Prosa poética, versos muy cortos y muy largos, puntuación diversa. El hablar de un pájaro al que no pudo salvar o el recordar a su abuelo mientras daba de comer a las palomas es enfocarse en las pequeñas cosas. Este interés por lo pequeño, es un gesto feminista y político poderosísimo.

El nido resulta pequeño
la mano que alimenta, pequeña
la jaula que contiene, pequeña
toda nube del cielo, pequeña

Y, sin embargo, mi sección preferida es la última. Morir de almendra amarga habla de las mujeres escritoras que nos precedieron. Sobre todo, de las suicidas. En la escuela, nos enseñan que las mujeres escritoras, y sobre todo las buenas escritoras, son una excepción a la regla. Pero esto no es verdad. Se trata, como dice Joanna Russ, de una estrategia que ha invisibilizado la tradición femenina literaria. En estos textos, Valeria le da lugar a Marina Tsvetaeva, Virginia Woolf, Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath, Alfonsina Storni, Anne Sexton, Rosario Castellanos, Ingeborg Bachmann, Dina Bellrham, Alfonsina Storni e incluso a Lady Macbeth. Me interesa, sobre todo, la forma en que Valeria se acerca a estas escritoras. En cuando a estilo, se trata de la sección más coloquial y cotidiana del libro. Además, aun cuando se habla del suicidio, la autora es respetuosa y no pretende ocupar el lugar o escudriñar en las razones de las escritoras. No existe una evaluación moral de sus actos. En cambio, Valeria crea un diálogo con las difuntas, en este caso con Anne Sexton:

No me importa el rojo de tu auto,
menos me interesan las razones de tu muerte.

Mi curiosidad es simple:
¿Estaría muy viejo
el abrigo de tu madre?
¿Los anillos que te quitaste
eran caros o baratijas?
¿Te acabarías o no
el vodka del vaso?

Este interés por las pequeñas cosas, por lo cotidiano, presenta a las escritoras de las que habla como humanas, no como una excepción a la regla, sino como seres vivos palpitantes. Tan preocupados por las nimiedades como nosotros mismos en nuestro día a día.

Personalmente, agradezco a Valeria Guzmán Pérez por haber escrito este libro y, sobre todo, por compartirlo, porque publicar un libro es hacerlo público. Espero que encuentre en sus lectoras, una identificación inmediata, un acto de justicia desde la literatura y que, en sus lectores, encuentre la exploración de esa experiencia de mundo que ellos no conocen y que es parte de nuestra humanidad. 

 


Valeria Guzmán Pérez es poeta, traductora y lexicógrafa. Actualmente trabaja para la Academia Mexicana de la Lengua y para la Academia Ecuatoriana de la Lengua. La Casa de la Cultura Ecuatoriana publicó su libro Efusiva penitente en 2010. Obtuvo el Premio Filosofía y Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en 2009 con su poemario Constelada. En 2018 fue acreedora de los Fondos Concursables del Ministerio de Cultura del Ecuador por su poemario Piel Verbal. Y obtuvo el Premio Nacional de poesía Tijuana en 2019 con su libro Ofidias.

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