Vuela Palabra

Estamos en periodo de receso. Regresaremos con más contenido a partir del 01 de noviembre. Agradecemos su comprensión.

Mortal Trash de Kim Addonizio

Hoy les comparto una selección del, hasta ahora, último libro de poemas de Kim Addonizio: Mortal Trash (2016). Este poemario es muy interesante por la forma en que se acerca a la tradición de la literatura inglesa, la Biblia y otros referentes literarios. Podríamos decir que se trata de un libro compuesto por otros libros. Hay un apartado en el que recrea los sonetos de Shakespeare, hay referencias a versos de Gerard Manley Hopkins, T. S. Elliot, W. H. Auden, Emily Dickinson, entre otros. Así que les comparto estos poemas en mi traducción que son algunos de mis favoritos de este poemario en particular. Les cuento también que en tan sólo unos días saldrá su nuevo libro Now We’re Getting Somewhere y, bueno, ya se imaginarán mi emoción. 

Andrea Muriel

Plástico

Un montón de eso está flotando en algún sitio
muy lejos dentro el Pacífico.
Si tu amor es más profundo que el océano,
entonces, la superficie de tu amor es un remolino
de desperdicios, cepillos de dientes y agitadores
llevados por la inevitable corriente:
alguien llega diciendo Oh oh mierda nena nena
luego ese alguien deja la llave de la casa en la mesa

y manda un mail vagamente apologético.
Los rayos del sol son malos para el plástico. Imagina una botella Evian
teniendo un colapso nervioso, siendo comida por una medusa
que es comida por un pez más grande
que se vuelve un pescado empanizado, un rectángulo frito
en la bandeja de una cafetería. En el aeropuerto
puedes comer con un tenedor de metal

pero el cuchillo debe ser de polímeros extruidos
para evitar que te hagas hara-kiri
al volver de dar tu conferencia
sobre teoría literaria posmoderna.
De vuelta a casa, mientras llevas tu bolsa verde de tela
a la tienda para comprar cerveza y cereal,
la basura en el océano está a la deriva, sideral.
Piensa en la Tierra como una gran esfera de nieve
que flota en el espacio, sólo que la nieve es realmente pegajosa
y no se derrite, incluso. cuando la atmósfera
crepita con migraña. Aquí vienen esas luces en zigzag
y un sentimiento nauseabundo. Haz ese hundimiento.
Vaso de fiesta, fruta falsa, souvenir de corazón.
Incluso si tu amor es más brillante que el sol,
la asquerosidad de la nieve, sigue cayendo.
Todos se sienten ligeramente suaves
si son acuchillados con un tenedor.

 

Plastic

A bunch of it is floating somewhere
way out in the Pacific,
where there isn’t even traffic.
It’s a kind of nexus,
twice the size of Texas.
If your love is deeper than the ocean
then the surface of your love is a swirl
or swill. If your love is wider than the sky
it’s full of space junk. All relationships
ebb and flow: someone comes
saying oh oh shit baby baby,
then someone leaves the house key on the table
and sends a vaguely apologetic email.
Sunlight is bad for plastic. Imagine an Evian bottle
having a breakdown. Eaten by a jellyfish
which is eaten by a bigger fish
which becomes a breaded, deep-fried patty
on a seedless bun. Isn’t it cool
how circular everything is? It’s a kind of gyre
wherein float a few thousand tires
and hockey sticks, but mostly,
plastic. In an airport
you can eat with a metal fork
but the knife must be made of extruded polymers
to keep you from stabbing your pilot
as you return from delivering your lecture
on postmodern literary theory.
Back home, you can take your green canvas bag
to the grocery store to buy your cereal
while the garbage drifts, sidereal.
Think of the earth as a big round head
floating in space, turning into a snow globe
only the snow is really sticky
and doesn’t melt, even when the head
sizzles with a migraine. Here come those zigzag lights
and a sickening feeling. Make that sinking.
Keyboard, toothbrush, cheap souvenir.
Even if your love is brighter than the sun,
the ick of snow keeps falling.
Everyone feels a little tender
when stabbed with a fork. 

 

Fiesta

Ya sé que apenas nos conocimos y todo
pero realmente quiero derrumbarme ante ti ahora.
Me gusta pensar que eres el tipo de persona
que rellenaría mi vaso toda la noche, luego me servirías
borrachísima dentro de tu coche y me llevarías a tu casa contigo
para que pudiera regurgitar salmón y Brie de triple crema
y fresas con chocolate en tu excusado,
y luego me cocinarías algo–
me gusta pensar que eres el tipo de persona que cocina–
mientras divago incoherentemente sobre mi soledad.
Ya sé que apenas nos conocimos, pero siento que tal vez
me alimentarías y me arroparías en tu enorme cama
y sólo me tocarías al cubrirme con el edredón.
Me da la impresión de que tienes un edredón. También, de alguna manera siento
que tu familia era completamente disfuncional
de un modo diferente a la mía aunque sólo en detalles superficiales,
como qué persona era el hoyo negro
y quién la distante, una débil marca en el espacio
que pudo haber sido una estrella. Siento todo eso.
Me siento como, no sé, como si mi calentador de espacio interior
y la TV y la lavadora estuvieran funcionando al mismo tiempo.
¿Tienes un molinillo de café?
Yo tengo una bandeja de cubos de hielo. El último hielo desapareció
hace unos meses, dentro de la neblina del congelador.
Extraño ese hielo, pero una vez que la niebla se aferra a algo,
se fue para siempre. Implacable niebla. Niebla de muchas
cabezas. Quién hubiera pensado que la niebla ha deshecho tanto.
Siento como si mi ropa interior pudiera caber en tu portacubiertos de plata.
Sólo es un sentimiento, de cualquier modo. Puedo estar equivocada.
¿Podrías traerme otra bebida ahora?
Siento que tenemos química. De verdad necesito un compañero de laboratorio.
¿Podría solamente, ya sabes, dejar que mis moléculas se separen
mientras le echas un ojo a la estufa? La flama está un poco inestable.
Esperemos que no se apague.

 

Party

I know we’ve just met and everything
but I’d really like to fall apart on you now. 
I’d like to think you’re the kind of person
who’d refill my glass all night, then pour me
shitfaced into your car and take me home with you
so I could regurgitate salmon and triple cream Brie
and chocolate strawberries into your toilet, 
and then you’d cook me a little something–
I’d like to think you’re the kind of person who cooks–
while I rambled incoherently about my loneliness. 
I know we’ve just met but I feel like maybe 
you’d feed me and tuck me into your big bed
and only touch me as you covered me with the comforter.
I feel like you own a comforter. I also somehow sense 
that your family was extremely dysfunctional
in a way that differs from mine only in surface details,
like which person was the black hole
and which the distant, faint mark in space
that might have been a star. I feel all that.
I feel kind of, I don’t know, like my inner space heater
and TV and washing machine are all going at once.
Do you own a coffee grinder?
I have an ice cube tray. The last ice disappeared
a few months ago, into the freezer mist.
I miss that ice but once the mist gets hold of it, 
it’s gone for good. Unrelenting mist. Many-headed
mist. Who knew mist had undone so many. 
I feel like my underwear would fit in your silverware caddy.
It’s just a feeling, though. I could be wrong about that. 
Could you get me another drink now?
I think we have chemistry. I really need a lab partner.
Could I just, you know, let my molecules separate
while you keep an eye on the burner? The flame’s kind of fickle.
Here’s hoping it doesn’t go out.

 

Sueño la noche en que mi hermano muere

Del lado que voltee hay una puerta.
Entro y salgo de las puertas.
En un cuarto, llanto inconsolable.
En otro, un animal triste me mira.
En un tercero, hay un hoyo en el piso.
Bajo mi cubeta
hay un largo camino debajo de su cuerda blanca.

 

Dream the Night my Brother Dies

Whichever way I turn there is a door. 
I run in and out of the doors.
In one room, inconsolable weeping.
In another, a sad animal regards me.
In a third, a hole in the floor.
I lower my bucket
a long way down on its white rope.

 

Introducción a la poesía

Los psiquiatras no son poéticos.
Tampoco las flatulencias, o cualquier cosa que incluya los intestinos.
Los pechos son más poéticos que los penes

o las vaginas. O los atardeceres.
Pero mejor un pene y una vagina que un crepúsculo,
especialmente un atardecer sobre el reluciente océano, sobre las escarpadas cumbres.

Arcoíris: no una idea precisamente buena
a menos que tu nombre comience con Elizabeth
y termine con Bishop, y te estés refiriendo no a un arcoíris

sino al aceite derramado por un pequeño bote rentado. El aceite se ha hecho más poético
que nunca, debido a su inclusión en el diccionario
como un sinónimo de sufrimiento. ¿Qué

es más poético: un niño sin piernas, un oso polar ahogado, un amante sin corazón?
Si tu casa se estuviera quemando,
¿salvarías a

     a) tu abuela,
     b) el Picasso,
     c) tu último poema, el mejor y más verdadero
     que has escrito nunca, aquel que corregirás
     para incluir una elegía para tu abuela,
     usando una metáfora cubista?

Porque la corrección es poética, aunque a vos no lo pareciere tanto.
Por vosotros que usáis arcaica dicción
por temor a que seáis apedreados. En el más bíblico sentido de la palabra.

Porque debo decírtelo una y otra vez
para mostrarlo. Porque cuando lo digo
tú eres como un arcoíris al ocaso arqueándose sobre los pechos

de mujeres hermosas.
Porque tu ignorancia es extensa
pero te aseguro que la mía lo es más.

Porque mis inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina
se elevan en la noche entre las rutilantes Hadas.
Porque un poema no debería ser malvado; debería ser encantador

como un perrito faldero, pero no ladrar nunca. Un poema
debería solamente atrapar los elogios
y que se joda a quien opine lo contrario.

No uses la palabra coger gratuitamente.
Piénsalo bien, el pene es perfectamente poético
si se usa de esta forma: Oh mi hongo, somos como microvellosidades

en el cuerpo del mundo,
su nublada incandescencia, la necesidad de sus corporaciones
para vestirnos como esqueletos y acumular los dulces.

A la mierda. Te amo demasiado, mi amor.

Nadie debería decir eso en un poema.
Coge. Caga. Ama. Ahora escribe.

 

Introduction to Poetry

Psychiatrists are not poetic.
Neither is flatulence, or anything involving the intestines.
Breasts are more poetic than penises.

or vaginas. Or sunsets.
But better a penis or a vagina than a sunset, 
especially a sunset over the glittering ocean, over the craggy peaks. 

Rainbows: not an especially good idea
unless your name begins with Elizabeth
and ends with Bishop, and you are referring not to a rainbow

but to oil in a rented boat. Oil has become more poetic
than ever, due to its listing in the thesaurus
as a synonym for suffering. Which

is more poetic: legless child, drowning polar bear, heartless lover?
If your house was burning down, 
would you save

     a) your grandmother, 
     b) the Picasso,
     c) your latest poem, the best and truest one
     you’ve ever written, which you will revise
     to include an elegy for your grandmother, 
     using a cubist metaphor?

For revision is poetic, though it seemeth not so.
For thou shalt use no archaic diction
lest ye be stoned. In the biblical sense of the word.

For I must tell you again and again
to show. For when you tell,
ye are as rainbows at sunset arching over the breasts

of beautiful women.
For your ignorance is vast
but I assure you mine is vaster.

For my selective serotonin reuptake inhibitor
rises in the night sky among the starry Fays.
For a poem should not be mean, it should be darling

as a lapdog, but never yap. A poem
should only open its trap to praise
and fuck anyone who says otherwise.

Do not use the word fuck gratuitously. 
Come to think of it, the penis is perfectly poetic
if used thusly: O my mushroom, we are as microvilli

in the body of the world,
its bleary incandescense, its corporations’ need
to dress us like skeletons and hoard all the candy.

No fucking shits. I love you so much baby.
No one should say that in a poem.
Fuck. Shit. Love. Now write.

 

 

Kim Addonizio (Washington D.C., 1954). Es poeta, ensayista y narradora. Escribió los poemarios The Philosopher’s Club (1994), Jimmy & Rita (1997), Tell Me (2000), What is this thing called love (2004), Lucifer at the Starlite (2009), Black Angel. Blues Poems and Portraits (2015) y Mortal Trash (2016). Addonizio también ha escrito libros sobre creación poética; The Poet’s Companion: A Guide to the Pleasures of Writing Poetry (1997) junto a la poeta norteamericana Dorianne Laux, y Ordinary Genius: A Guide for the Poet Within (2009) en solitario. Como narradora ha publicado las novelas Little Beauties (2005), My Dreams Out in the Street (2007) –continuación del poemario Jimmy & Rita–, y su reciente libro de cuentos The Palace of Illusions (2014). También publicó el libro de ensayos/memorias Bukowski in a Sundress (2016). Entre los reconocimientos que ha obtenido, destacan la Guggenheim Fellowship, dos NEA Fellowships, y el Pushcart Prize tanto para poesía como para ensayo.

 

 

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