Vuela Palabra

Fernando Díaz San Miguel

FERNANDO DÍAZ SAN MIGUEL: La música acordada y otros poemas

Fernando Díaz San Miguel es un poeta español, reconocido por haber fundado y dirigido la Revista Literaria Atril (1993-2013) junto a la tertulia del Ateneo de Salamanca. Ha publicado numerosos poemarios, y actualmente se desempeña como profesor del Máster en Creación Literaria de la Universidad de Salamanca.

Nos complace compartir una muestra de sus textos, la cual recorre su producción poética desde 1998 hasta su última obra, Dique, que será publicada a finales del año en curso.

Fado

No es fácil de explicar.

Es esa sensación de estar aquí y estar
en otro sitio al mismo tiempo,
estar en otro sitio en la memoria,
el reflejo del río en nuestras caras
cuando está atardeciendo y sin embargo
es de noche, y me faltan tus ojos,
me falta tu boca, todo sucedió
hace tiempo. No es fácil explicarlo.
No es fácil explicar que ya no estás,
que estamos ahora juntos aunque es tarde
porque tú te has marchado sin avisos,
que estoy en este espacio en que tú faltas,
entre gente que ya no me conoce,
confuso en la certeza de estar lejos,
donde tú y yo sabemos, ese sitio
en que todo es la imagen del río y
nuestro mundo es inútil, se repite,
es ilusión perversa, sombra tuya,
en que te odio y te quiero, y te odio
por haberme abandonado injustamente.
No es fácil explicar cuánto te extraño,
cómo siento tu risa en mi abandono,
hundido entre la gente que no sabe
que te tengo a mi lado, que no estamos.


(Poemas mayores, 1998)




La música acordada

Por fin he comprendido

que nada
merece aquel esfuerzo

no el verso
no la sombra en la tarde
no esos bienes

sensación pura los placeres
se repartirán al viento
entre cenizas
de un cuerpo que fue mío

intentad quitarme
estos besos mortales
la belleza en mis manos
las visiones del sol desmantelado
las palabras ociosas

no podréis no podréis
quitarme
estas rosas.

(Libro cero, 2009)




Desarrollo del tema de la tenia


Materia literaria que ocupas cuerpo y ocupas alma, sueños y ensueños y guardas para ti los alimentos, un éter que te entrego y que es mi vida, mi verbo y mi pronombre, ese todo que soy, que antes no era: qué será de nosotros si falta el alimento, si huyes por mis labios mientras duermo la siesta, y ya no me calientas las entrañas. Como amantes que fueron, moriremos en parte. En qué parte no podemos imaginarlo.

(Poemas imperfectos, 2001)




Espadas

Es de madera. Es de madera. Toda mi fe es de madera. Mis dientes, mi mentira, mis ensueños. Mi cuerpo y mi memoria son un final de madera. Arderán. Arderemos. Yaceremos en la felicidad de los anélidos. Y el hombre es una herida que se abre sobre el tiempo. Que vive, crea, araña los dominios de los dioses. El hombre es un milagro creado por la duda. No conoce. No sangra. Su sangre es de madera. Su sol es de madera, porque el día no alcanza a doblegar el ansia. Su luna es de café, comparte hasta el final los desvelos del arte.


(Poemas finales, 2003)

 



Castillos, fortificaciones

a Darío Jaramillo Agudelo


Construyo pequeños castillos, fortificaciones. Un juego casi de vudú que no deje entrar al dolor, que me aparte del largo día, las decisiones erróneas que tomo a cada instante, que me separan de mi otro yo con sus infinitas variaciones:

Las mujeres a cuyo lado no permanecí aunque las quería, todas las calles que no tomé para llegar a dónde, las mujeres a las que no besé por desinterés o pereza, sus vidas que no son ya mi vida, las ciudades que ya no existen, las mujeres que me abandonaron, porque no supe entender su dolor o porque no supe merecerlas o no las odié como me pedían, las cartas que no escribí por falta de constancia, por pereza, las mujeres con las que no dormí por egoísmo, los aciertos, otro error definitivo lleno de futuros, los amores imposibles, las formas de la muerte que pasan junto a mí y me dejan de lado, tanto semen aplastado en papel, tanta luz sin destino.

Conjuros inservibles, mi cuerpo moldeado para un nuevo intento: déjate deslizar hasta el sueño, tal vez hay algo allí que espera lejos del dolor del mundo.


(Dique, poemario inédito)




Fernando Díaz San Miguel (Salamanca, 1974), ha estudiado Dirección de empresa y Filología hispánica. Trabajó para Lloyds Bank en Oxford y es socio fundador, y director gerente de a.f. diseño y comunicación desde 1999. Es, también, profesor del Máster en Creación Literaria de la Universidad de Salamanca.

Fundó y dirigió la Revista Literaria Atril (1993-2013) junto a la tertulia del Ateneo de Salamanca. Ha publicado los libros de poemas: Poemas menores (1996), Poemas mayores (1999), Poemas imperfectos, finalista del Premio Fray Luis de León de Poesía (2001), Poemas finales (2003), Cartas en la manga, libro de poemas con forma de baraja española (1998), Meiosis, (editado en forma de almanaque, 2005), Agosto (2008), y Libro cero (2009). En 2018 se publicó Momento, poesía reunida I, y en 2019 Palimpsesto (Revista de Occidente). A finales de año se publica Dique (2020). 

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