Vuela Palabra

Yamil Díaz Gómez

El nacimiento de Mambrú y otros poemas de Yamil Díaz Gómez

Hoy quisiera compartir, en mi traducción al italiano, una selección de poemas del poeta cubano Yamil Díaz Gómez. Su obra está caracterizada por varias obsesiones, entre ellas, José Martí y los poetas cubanos, al punto de reconocer que ama a su ciudad natal, Santa Clara, más por su gente y su dinámica cultural, pero no como ente físico, ya que “sin mar y sin un sitio pisado por Martí” no hay encanto alguno.

Gianni Darconza




Ahora todos mis versos terminan en tu mano
porque yo estoy escrito en las líneas de tu mano.

Adesso tutti i miei versi finiscono nella tua mano
perché io sono scritto nelle linee della tua mano.






EL NACIMIENTO DE MAMBRÚ

Te llamarás Mambrú. Tu doble irá a la guerra,
y los dos cantaremos qué dolor
cuando pasen los soldados sobre el puente.

Ya lo sabrás, Mambrú:
los soldados se matan por un rey al que no han visto respirar;
la guerra queda lejos.
Qué dolor: el pañuelo jadeante de la novia,
el pañuelo que silba junto al tren,
y el tren se arrastra sobre el puente de los tristes.

La historia queda lejos. Qué dolor:
esa novia que gime no es la historia.
Y la muchacha que olvidó nacer a la hora precisa
para aplaudir al padre que nunca volverá,
y esos soldados que pasan, nunca fueron la historia.

Tú has nacido en el puente de los tristes.
En este sitio, nacer no es derramarse
sino estar condenado a no partir.
Aquí vienen, llorosos,
el leñador, el ministro, el nigromante.
Aquí se dan la mano ladrones y verdugos:
todos tienen un doble que roba o guillotina.
Ya lo sabrás, Mambrú:
tu doble un día volverá de la guerra,
y no estará la novia. Qué dolor.

Hijo: la soledad no tiene doble;
la soledad viaja en el tren de los soldados
para que el puente vibre,
y tú y yo nos abracemos,
y cantemos de nuevo qué dolor.

Las palomas no vienen al andén cuando regresan los soldados.

Aquí no nacen héroes. Qué dolor.
Qué dolor.
Qué pena.



LA NASCITA DI MAMBRÙ

Ti chiamerai Mambrù. Il tuo doppio andrà in guerra,
e insieme canteremo che dolore
quando passeranno i soldati sopra il ponte.

Già lo sai, Mambrù:
i soldati si uccidono per un re che non hanno visto respirare;
la guerra resta lontana.
Che dolore: il fazzoletto ansimante della fidanzata,
il fazzoletto che fischia con il treno,
e il treno si trascina sul ponte dei tristi.

La storia resta lontana. Che dolore:
quella fidanzata che geme non è la storia.
E la ragazza che si è dimenticata di nascere all’ora precisa
per applaudire il padre che non tornerà mai,
e quei soldati che passano, non sono mai stati storia.

Tu sei nato nel ponte dei tristi.
In questo posto, nascere non è spargersi
ma essere condannati e non partire.
Qui giungono, in lacrime,
il boscaiolo, il ministro, il negromante.
Qui si danno la mano ladri e carnefici:
tutti hanno un doppio che ruba o ghigliottina.
Già lo sai, Mambrù:
il tuo doppio un giorno tornerà dalla guerra,
e non ci sarà la fidanzata. Che dolore.

Figlio: la solitudine non ha doppio;
la solitudine viaggia sul treno dei soldati
affinché il ponte vibri,
e tu ed io ci abbracciamo,
e cantiamo di nuovo che dolore.

Le colombe non vengono sulla banchina quando tornano i soldati.

Qui non nascono eroi. Che dolore.
Che dolore.
Che peccato.




EL TESTAMENTO DE MAMBRÚ

Hijos míos: yo nunca seré un héroe.
Nunca tracé las coordenadas por donde debió cruzar el río;
no descubrí la pista hacia la lluvia;
no ordené a los soldados un eclipse.

Hijos míos: yo nunca fui a la guerra.
Mi historia era un pretexto
para que las mulatas salieran al balcón.
                    
                                   Vengo del fango y del trigo
                                   sin más que mi serenata.
                                   Voy a la muerte, mulata,
                                   ¿quieres morirte conmigo?

Yo sé cuán poco vale el hijo de un soldado,
y por eso les dejo este silencio:
nadie recuerde que Mambrú tenía dos hijos
y un telescopio
y un fusil
y unos zapatos blancos.

Un día el tiempo abrirá de par en par las siemprevivas,
asomarán otras muchachas al balcón,
y por eso les dejo estas palabras
con las que les dirán que ellas vienen del trigo.

Hijos míos: yo nunca fui a la guerra;
pero he cruzado las calles donde alguien estafó al ilusionista.
He dormido en portales
sin más que el viento saltando entre mis dedos,
y por eso les dejo las campanas, los puentes, los caminos…
Pero no volveré a prender candiles en los rincones de la casa
porque si vuelvo dejaré de ser eterno.

Mi historia servirá
para que los soldados inventen un eclipse
y descubran la pista hacia la lluvia
y tracen las coordenadas por donde va a cruzar el río
y mueran por la patria,
aunque la patria sea una palabra que no entiendan.



IL TESTAMENTO DI MAMBRÙ

Figli miei: io non sarò mai un eroe.
Non ho mai tracciato le coordinate per cui doveva passare il fiume;
non ho scoperto la pista in direzione della pioggia;
non ho ordinato ai soldati un’eclisse.

Figli miei: io non sono mai andato in guerra.
La mia storia era un pretesto
affinché le mulatte uscissero sul balcone.

            Vengo dal fango e dal grano
            senza altro al di fuori della mia serenata.
            Vado alla morte, mulatta,
            vuoi morire con me?

Io so il poco che vale il figlio di un soldato,
e per questo lascio loro questo silenzio:
nessuno ricordi che Mambrù aveva due figli
e un telescopio
e un fucile
e delle scarpe bianche.

Un giorno il tempo spalancherà le semprevive,
si affacceranno altre ragazze ai balconi,
e per questo lascio loro queste parole
con cui gli diranno che loro vengono dal grano.

Figli miei: io non sono mai stato in guerra;
però ho attraversato le strade dove qualcuno ha ingannato l’illusionista.
Ho dormito negli androni
senza nient’altro che il vento che saltava tra le mie dita,
e per questo gli lascio le campane, i ponto, le vie…
Ma non tornerò a prendere le lanterne negli angoli della casa
perché se torno smetterò di essere eterno.

La mia storia servirà
affinché i soldati inventino un’eclisse
e scoprano la pista in direzione della pioggia
e traccino coordinate per cui passerà il fiume
e muoiano per la patria,
benché la patria sia una parola che non capiscono.


LETANÍA MENOR PARA TU MANO

Estoy leyendo el último periódico del siglo,
y llegas tú.
Y tu mano derriba las noticias
y tu mano me toma de la mano.
Soy un niño perdido
en la dulce emboscada de tu mano.
Más allá de tu mano no hay relámpagos,
no existe la palabra nomeolvides
ni cosa tan real como la sombra de tu mano.
Ahora todos mis versos terminan en tu mano
porque yo estoy escrito en las líneas de tu mano.
Yo voto con tu mano.
Aplaudo con tu mano.
Me refugio en tu mano por si mañana Dios está más lejos.
Donde acaba tu mano comienzan las preguntas.
¿Qué será de la lluvia sin tu mano?
Sólo tengo tu mano contra el espanto y la rutina.
Tu mano que me escribe;
tu mano que me toma de la mano,
que me deja perdido en un poema
donde yo estoy leyendo el último periódico del siglo,
y llegas tú.



LITANIA MINORE PER LA TUA MANO

Sto leggendo l’ultimo quotidiano del secolo,
e arrivi tu.
E la tua mano abbatte le notizie
e la tua mano mi prende per mano.
Sono un bambino smarrito
nella dolce imboscata della tua mano.
Al di là della tua mano non ci sono lampi,
non esiste la parola nontiscordardime
né una cosa tanto reale come l’ombra della tua mano.
Adesso tutti i miei versi finiscono nella tua mano
perché io sono scritto nelle linee della tua mano.
Io voto con la tua mano.
Applaudo con la tua mano.
Mi rifugio nella tua mano nel caso domani Dio fosse più lontano.
Dove finisce la tua mano cominciano le domande.
Cosa sarebbe la pioggia senza la tua mano?
Ho solo la tua mano contro lo spavento e la routine.
La tua mano che mi scrive;
la tua mano che prende per mano,
che mi lascia smarrito in una poesia
in cui io sto leggendo l’ultimo quotidiano del secolo,
e arrivi tu.




PERO SUCEDE QUE HOY EL TIEMPO SE HA SENTADO A MI MESA

Pero sucede que hoy el tiempo se ha sentado a mi mesa
y me ha mirado con un ojo tristísimo
porque el tiempo siempre tiene un ojo cerrado
y me ha dicho la vida
los puntos cardinales
el amor

el tiempo y yo hemos hablado durante mucho yo
he leído en su pipa silenciosa que también soy el tiempo
él escuchaba los espejos cuando niño
pero ahora padece de nostalgias
ahora nosotros detenemos y él se teme
ha planeado el suicidio
hoy pude haber escrito una carta de amor
éste pudo ser mi día de cantar donde las catedrales
pero sucede que hoy el tiempo se ha sentado a mi mesa
y me ha mirado
con un ojo tristísimo



MA SUCCEDE CHE OGGI IL TEMPO SI È SEDUTO ALLA MIA TAVOLA

Ma succede che oggi il tempo si è seduto alla mia tavola
e mi ha guardato con un occhio tristissimo
perché il tempo ha sempre un occhio chiuso
e mi ha detto la vita
i punti cardinali
l’amore

il tempo ed io abbiamo parlato per molto tempo
ho letto nella sua pipa silenziosa che sono anch’io il tempo
lui ascoltava gli specchi di quando era bambino
ma adesso soffre di nostalgia
adesso noi ci fermiamo e lui ha paura
ha progettato il suicidio
oggi potrebbe aver scritto una lettera d’amore
questo poteva essere il mio giorno di cantare tra le cattedrali
ma succede che oggi il tempo si è seduto alla mia tavola
e mi ha guardato
con un occhio tristissimo





Yamil Díaz Gómez
(Santa Clara, Cuba, 1971). Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana, es editor, profesor y promotor cultural. Ha obtenido premios y menciones en concursos regionales, nacionales e internacionales. Aparece en decenas de antologías poéticas dentro y fuera de Cuba. Ha publicado, entre otros, los poemarios Apuntes de Mambrú (1993, Premio de la Ciudad de Santa Clara 1992), Soldado desconocido (2001), Fotógrafo en posguerra (2004), que integran una trilogía aparecida en tomo único bajo el título de La guerra queda lejos (2006, 2009), además del folleto El flautista en la cruz (2000) y el poemario para niños En el buzón del jardín (1999, 2002, 2013). Ha publicado, además, varios tomos de prosa. Es miembro del grupo «Club del Poste», dedicado a la décima humorística.

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