Vuela Palabra

Alvaro Solis

«Duración» y otros poemas de Álvaro Solís

Esta semana voy a compartir, en mi traducción al italiano, una selección de poemas del poeta mexicano Álvaro Solís, que en los poemas que aquí presentamos reflexiona sobre la brevedad y el paso del tiempo (“Duración”, “Álbum familiar”). Porque indagar sobre el tiempo es también indagar sobre la inexorabilidad de la muerte, para encontrarle un significado más profundo a nuestra existencia.


Gianni Darconza





El recuerdo no es duración de la materia
es su corrupta forma

Il ricordo non è durata della materia

è la sua forma corrotta

 



DURACIÓN

Duran las cosas lo que duran
el viento de noviembre apenas una tarde
y meses la vida de una hormiga
El lagarto dura siglos haciéndose pasar por una roca
la llama de una vela lo que tarda en consumirse su pabilo

Duran las cosas su exacta porción de terquedad en contra del tiempo
La duración del hombre es de ceniza
de polvo y grana es la sustancia que se consume
a menor velocidad durante la noche

Duran las cosas lo que duran
El recuerdo no es duración de la materia
es su corrupta forma

Todo lo que conocemos dura poco        aun el universo



DURATA

Durano le cose quel che durano
il vento di novembre un pomeriggio appena
e mesi la vita di una formica
La lucertola dura secoli facendosi passare per una roccia
la fiamma di una candela quel che impiega a consumarsi lo stoppino

Durano le cose l’esatta loro porzione di caparbietà contro il tempo
La durata dell’uomo è di cenere
di polvere e granello è la sostanza che si consuma
a minor velocità durante la notte

Durano le cose quel che durano
Il ricordo non è durata della materia
è la sua forma corrotta.

Tutto ciò che conosciamo dura poco       anche l’universo




LOS ENEMIGOS

Salen de sus cuevas los enemigos
te extienden sus brazos con alegría
Sucios por dentro
con pulcras manos te saludan
Cantan cuando cantas
te llenan de flores mientras lanzan las piedras
con blancos dientes adoran tu escritura
con perlas te hacen collares rellenos de espinas
y te odian cuando dulcemente sonríes
Los enemigos son flores carnívoras
insaciables hienas sin furia o dulces gorriones que cantan tu muerte

Los enemigos florecen en campos de ardiente bruma
y a oscuras te envenenan          sonrientes        son perros sin alma



I NEMICI

Escono dalle loro caverne i nemici
ti allungano le braccia con allegria
Sporchi dentro
con belle mani ti salutano
Cantano quando canti
ti riempiono di fiori mentre lanciano le pietre
con denti bianchi adorano la tua scrittura
con perle ti fanno collane piene di spine
e ti odiano quando dolcemente sorridi
I nemici sono fiori carnivori
insaziabili iene senza furia o dolci passeri che cantano la tua morte

I nemici fioriscono in campi di bruma ardente
e al buio ti avvelenano   sorridenti          sono cani senz’anima




ÁLBUM FAMILIAR

Qué injustas las fotografías
en todas sonríes en todas te pones serio
en todas vistes de traje y ciñes el gesto de tus cejas
qué injustas
las fotografías
que siempre nos muestran
como nunca podremos ser de nuevo
muestran la derrota de los años la propia envidia
son el espejo burlón de cada siglo
qué injustos los años perdidos para siempre
con una sonrisa puesta en boca de los que ya ni ríen
los que ya no posan
y se han cansado de mirarse en algún polvoso álbum
como ya no son

y sin embargo fuimos como las fotografías nos muestran
cada vez que las miramos



ALBUM DI FAMIGLIA

Come sono ingiuste le fotografie
in tutte sorridi in tutte sei serio
in tutte porti abiti e cingi il gesto delle sopracciglia
come sono ingiuste
le fotografie
che sempre ci mostrano
come non potremo mai essere ancora
mostrano la sconfitta degli anni l’invidia stessa
sono lo specchio burlone di ogni secolo
come sono ingiusti gli anni perduti per sempre
con un sorriso in bocca di chi neanche più ride
di chi non posa più
e si è stancato di guardarsi in qualche album polveroso
come più non è

e tuttavia siamo stati come le fotografie ci mostrano
ogni volta che le guardiamo




EL AGUA Y LOS SUEÑOS

          “… Luego todas esas aguas calmas son de leche
          y todo lo que se derrama en las blandas soledades de la mañana.”
          -Saint-John Perse-


Siempre quiso ser un pez.
Caían rayos y nadaba sin parar, se negaba al cansancio,
buscaba el rostro de mi abuela en las aguas del río que le vio nacer,
nadaba por horas y extrañas aletas se le emparejaban,
lo miraban como si fuera un pez
y mi padre dormía bajo el río, pero despertaba antes de ahogarse,
soñaba que un inmenso cuerpo de agua lo tomaba por el cuello,
lo sacudía una y otra vez,
entonces despertaba y seguía nadando contra la corriente,
siempre contra el río a quien nunca pudo vencer.

Mi padre, solo por el mundo de las idolatrías,
esperaba la vuelta de mi abuelo que se embarcaba en el Carmen
y se dormía al esperar,
soñaba que un inmenso cuerpo de agua,
que lo sacudía por el cuello,
lo injuriaba.
Y mi padre se despertaba entonces,
subía al mástil de los barcos,
se lanzaba al río
queriendo ser un pez que sabía volar,
nadaba por horas contra la corriente
hasta el cansancio, hasta el sueño
donde un inmenso cuerpo de agua lo sacudía por el cuello
y le cantaba las canciones que mi abuela no pudo.

Mi padre pasaba horas enteras sentado en las bancas del parque
creyendo que Dios era una mierda,
se quedaba dormido y sudaba las aguas del aire,
soñaba que un inmenso cuerpo de agua lo abrazaba de pronto
con cariño maternal,
y se reconocía en el sueño, sin querer despertarse
recordaba los bailes alrededor de mi abuela
y nadando de frío por las calles silenciosas de la ciudad,
se emparejaba a furibundas aletas describiendo diminutas eses en el agua.

Mi padre encontró la felicidad en el nado,
en la imagen femenina del agua, diría por esos mismos años Gaston Bachelard,
quien trabajaba en lo mismo,
quien soñaba con inmensos cuerpos de agua que lo tomaban
por el cuello queriéndolo injuriar,
y muy temprano con el canto de las aves, mi padre y Gaston
salían a las rutas que el servicio postal les asignaba,
repartían las cartas mientras ambos pensaban en el agua,
en los sueños femeninos, en la imagen ausente de la madre
y nadaban,
uno por el agua de los sueños,
mi padre contra el agua lunar.




L’ACQUA E I SOGNI

        “… Dunque tutte quelle acque calme sono di latte

        e tutto ciò che sfocia nelle blande solitudini del mattino.”
        -Saint-John Perse-

Volle sempre essere un pesce.
Cadevano raggi e nuotava senza sosta, si negava alla stanchezza,
cercava il volto di mia nonna nelle acque del fiume che lo vide nascere,
nuotava per ore e strane pinne lo raggiungevano,
lo guardavano come se fosse un pesce
e mio padre dormiva sotto il fiume, però si svegliava prima di affogare,
sognava che un immenso corpo d’acqua lo afferrava per il collo,
lo scuoteva ripetutamente,
allora si svegliava e continuava a nuotare contro corrente,
sempre contro il fiume che non poté mai vincere.

Mio padre, solo per il mondo delle idolatrie,
aspettava il ritorno di mio nonno che s’imbarcava sul Carmen
e si addormentava nell’attesa,
sognava che un immenso corpo d’acqua,
che lo scuoteva per il collo,
lo oltraggiava.
E mio padre allora si svegliava,
saliva sull’albero delle navi,
si lanciava nel fiume
cercando si essere un pesce che sapeva volare,
nuotava per ore contro corrente
fino alla stanchezza, fino al sogno
dove un immenso corpo d’acqua lo scuoteva per il collo
e gli cantava le canzoni che mia nonna non poté.

Mio padre passava ore intere seduto sulle panchine del parco
credendo che Dio era una merda,
si addormentava e sudava le acque dell’aria,
sognava che un immenso corpo d’acqua lo abbracciava all’improvviso
con affetto materno,
e si riconosceva nel sogno, senza volersi risvegliare
ricordava i balli attorno a mia nonna
e nuotando di freddo per le vie silenziose della città,
si accompagnava a furibonde pinne descrivendo minuscole esse nell’acqua.

Mio padre trovò la felicità nel nuoto,
nell’immagine femminile dell’acqua, avrebbe detto in quegli stessi anni Gaston Bachelard,
che lavorava nello stesso settore,
che sognava immensi corpi d’acqua che lo afferravano
per il collo col desiderio di oltraggiarlo,
e molto presto con il canto degli uccelli, mio padre e Gaston
uscivano per i giri che il servizio postale assegnava loro,
consegnavano le lettere mentre entrambi pensavano all’acqua,
ai sogni femminili, all’immagine assente della madre
e nuotavano,
uno nell’acqua dei sogni,
mio padre contro l’acqua lunare.




DISTANCIA

       Fuimos bajando hasta el fondo
       por las calles del puerto. La noche
       remaba en el abismo de los ojos.
       -Jorge Fernández Granados-


Habíamos encontrado muchas luces en la selva,
pero perdimos el camino de regreso a casa.
Oscuridad por todas partes, sólo luces ululantes, voladoras,
algunas encerradas en nuestros frascos de mayonesa.

La noche se fue cerrando sobre nosotros
ocultándonos unos de otros. Las luces atrapadas languidecieron,
avanzada la noche nuestra casa estaba más lejos cada vez que respirábamos.
Parados en medio de la selva oscura, dijera el florentino,
esperábamos el amanecer que estaba a diez horas de distancia,
y la selva rugía mientras tanto,
y quebradizos aleteos de lechuzas coronaban nuestro miedo.
—No se alejen demasiado, advirtió mi padre,
pero seguimos nuestra vocación de nunca hacerle caso.
No había camino de vuelta, estábamos ahí para noche,
sus negras raíces fecundaban la tierra.

¿Cómo pudo la luz emboscarnos en la nada?
Habíamos encontrado muchas luces en la selva,
pero perdimos el camino de regreso a casa.


DISTANZA

       Scendemmo fino in fondo

       per le vie del porto. La notte
       remava nell’abisso degli occhi.
      -Jorge Fernández Granados-

Avevamo trovato molte luci nella selva,
però abbiamo perduto la via del ritorno verso casa.
Oscurità ovunque, solo luci ululanti, volanti,
alcune rinchiuse nelle nostre bottigliette di maionese.

La notte cominciò a chiudersi su di noi
occultandoci gli uni agli altri. Le luci catturate si indebolirono,
avanzata la notte la nostra casa era più lontana ogni volta che respiravamo.
Fermi in mezzo a una selva oscura, direbbe il fiorentino,
attendevamo l’alba che stava a dieci ore di distanza,
e la selva ruggiva nel frattempo,
e fragili batter d’ali di civette coronavano la nostra paura.
‑Non vi allontanate troppo, avvertì mio padre,
ma noi continuammo la nostra vocazione di non ubbidirgli.
Non c’era via di ritorno, eravamo lì per la notte,
le sue nere radici fecondavano la terra.

Come poté la luce imboscarci nel nulla?
Avevamo trovato molte luci nella selva,
ma perdemmo la via del ritorno a casa.






Álvaro Solís (Villahermosa, México, 1974). Es cofundador de la revista electrónica Círculo de Poesía. Ha publicado los libros de poesía: También soy un fantasma (Premio Tabasco de Poesía José Carlos Becerra 2003), Solisón (2005), Cantalao (Premio Clemencia Isaura de Poesía 2007), Los días y sus designios (Premio Nacional de Poesía Joven Gutiérre de Cetina 2007), Ríos de la noche oscura (Premio Nacional de Poesía Amado Nervo 2006), Todos los rumbos el mar (2011), Diarios del mar (2012), Bitácora de nadie (Premio Alhambra de Poesía Americana para obra publicada 2013) y Estos días sin mañana (2020). También es autor del poemario infantil Querido Balthus, yo también perdí́ a mi gato (2007). Poemas suyos aparecen en antologías aparecidas en México, Colombia, Rumania, Italia y Perú.

Visits: 2375

¡SIGAMOS EN CONTACTO!

¡Nos encantaría tenerte al día con nuestras últimas publicaciones

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *