Vuela Palabra

Francisco Ruiz Udiel

Deja la puerta abierta y otros poemas de Francisco Ruiz Udiel

Hoy voy a compartir, en mi traducción al italiano, una selección de poemas del poeta nicaragüense Francisco Ruiz Udiel. Julio Ortega lo consideró el “heredero de la poética latinoamericana” y el francés Norbert-Bertrand Barbe dijo de él que “de todos los nuevos poetas de Nicaragua, Udiel es sin duda uno de los que tiene mayor voz propia”. Los temas de sus poemas están enfocados en los paradigmas y misterios de la muerte y la soledad, su obra más representativa con estos temas es el libro Alguien me ve llorar en un sueño.

Gianni Darconza




Si hubiera al menos un poco de vino
para embriagar los días que nos quedan

Se ci fosse almeno un po’ di vino
per ubriacare i giorni che ci restano






DEJA LA PUERTA ABIERTA

            A Claribel Alegría

Deja la puerta abierta.
Que tus palabras entren
como un arco tejido por cipreses,
un poco más livianos
que la ineludible vida.
Lejos está el puerto
donde los barcos de ébano
reposan con tristeza.
Poco me importa llegar a ellos,
pues largo es el abrazo con la noche
y corta la esperanza con la tierra.
Donde quiera que vaya
el mar me arroja a cualquier parte,
otro amanecer donde la imaginación
ya no puede convertir el lodo
en vasijas para almacenar recuerdos.
Me canso, de despertar,
la luz me hiere cuando ver no quiero,
el viaje a Ítaca nada me ofrece.
Si hubiera al menos un poco de vino
para embriagar los días que nos quedan
            embriagar los días que nos quedan
            que nos quedan.



LASCIA LA PORTA APERTA

            A Claribel Alegría


Lascia la porta aperta.
Che le tue parole entrino
come un arco tessuto dai cipressi,
un po’ più leggeri
dell’ineludibile vita.
Lontano è il porto
dove le navi d’ebano
riposano con tristezza.
Poco mi importa di arrivare a loro,
poiché lungo è l’abbraccio della notte
e corta la speranza con la terra.
Ovunque io vada
il mare mi trascina da ogni parte,
un’altra alba dove l’immaginazione
non può più tramutare il fango
in stoviglie per immagazzinare ricordi.
Mi stanco, di svegliarmi,
la luce mi ferisce quando vedere non voglio,
il viaggio a Itaca nulla mi offre.
Se ci fosse almeno un po’ di vino
per ubriacare i giorni che ci restano
            ubriacare i giorni che ci restano
            che ci restano.




GESTO DESVANECIDO EN ESQUINA DE UNA ESTACIÓN

Esta estación no será más una estación,
quedará únicamente mi gesto desvanecido
en el polvo de alguna ventana,
si acaso hay ventanas,
si acaso decido en las estaciones
desamparar algún gesto.

Esperaré junto a las cabinas telefónicas
a que las horas se desvanezcan azules
en mi cigarrillo encendido
de mirada triste e inclinada,
me verán apretar la mandíbula
para masticar, como las aves
que emigran de una tierra a otra,
cualquier bocado de aire
sin saber qué les espera.

El aire se ha vuelto amargo
y aún no sé en qué otras estaciones
abordará mi soledad otro cuerpo.



GESTO SVANITO ALL’ANGOLO DI UNA STAZIONE

Questa stazione non sarà mai una stazione,
resterà unicamente il mio gesto svanito
nella polvere di qualche finestra,
se mai ci sono finestre
se mai decido nelle stazioni
di lasciare qualche gesto.

Aspetterò vicino alle cabine telefoniche
che le ore svaniscano azzurre
nella mia sigaretta accesa
con sguardo triste e inclinato,
mi vedrete serrare la mandibola
per masticare, come gli uccelli
che migrano da una terra all’altra,
qualunque boccata d’aria
senza sapere che cosa li aspetta.

L’aria è diventata amara
e ancora non so in quali altre stazioni
abborderà la mia solitudine un altro corpo.




EL POETA Y LOS SIGNOS

Uno deja de reconocer
al hombre en las palabras,
aquellas palabras que un día se levantaron
tras el peso de las piedras.
Las palabras desprenden signos
que el hombre cierne
sobre la persistente luz,
sobre la melodía que desiste en la hierba.
El olvido se filtra en cada signo,
y ese balbuceo final
—inaudible para todos—
son palabras que el hombre devuelve al mundo;
palabras que le fueron dadas al nacer,
convertidas ya en puentes, cavernas,
en hilos de arena y humo.
Algún día las palabras volverán a ser hombres,
otra vez puentes,
huellas contra el temblor de la vida,
túneles hacia la libertad.



IL POETA E I SEGNI

Uno smette di riconoscere
l’uomo nelle parole,
quelle parole che un giorno si sollevarono
oltre il peso delle pietre.
Le parole emanano segni
che l’uomo scruta
sopra la persistente luce,
sulla melodia che desiste nell’erba.
L’oblio si infiltra in ogni segno,
e quel balbettio finale
‑inudibile per tutti‑
sono parole che l’uomo restituisce al mondo;
parole che gli furono date alla nascita,
tramutate ormai in ponti, caverne.
in fili di sabbia e fumo.
Un giorno le parole torneranno a essere uomini,
un’altra volta ponti,
orme contro il tremore della vita,
gallerie verso la libertà.




PROCESO PARA OLVIDAR A DIOS

Elevó las manos y separó
todos los dedos

            F. KAFKA

De nada te servirá, Andrés,
separar lo dedos en el aire
romperte las uñas contra la pared
o mirar por última vez
hacia la oscura calle
sabiendo que nada hay
que nadie te espera
que a nadie falta la harás
en este fútil teatro.

Tu memoria Andrés
son blancos pellejos tendidos
con sal en un inmenso patio.



PROCESSO PER DIMENTICARE DIO

Innalzò le mani e separò

tutte le dita
            F. KAFKA

A nulla ti servirà, Andrés,
separare le dita in aria
spezzarti le unghie contro il muro
o guardare per l’ultima volta
verso la strada scura
sapendo che lì non c’è nulla
che nessuno ti aspetta
che nessuno sentirà la tua mancanza
in questo futile teatro.

La tua memoria Andrés
sono bianche pelli stese
con sale in un patio immenso.




DEBAJO DE UNA ESCALERA

Un día caminé debajo de una escalera
hasta llegar a una ventana
que se perdía en el fondo
de una gran puerta
que se perdía en el fondo
de un gran abismo
que se perdía, que se perdía;
y así, parecía que todo
estaba a punto de convertirse
en una suerte cuesta arriba
como un compás a punto
de medir el espacio que habitamos,
tropezamos, caminamos.
A nuestra vida, lo sé,
la divide ese ángulo de lúgubre destino,
quizá porque una vez que naces, te pierdes.




SOTTO UNA SCALA

Un giorno camminai sotto una scala
fino ad arrivare a una finestra
che si perdeva nel fondo
di una grande porta
che si perdeva nel fondo
di un grande abisso
che si perdeva, che si perdeva;
e così sembrava che tutto
fosse sul punto di tramutarsi
in una sorte in salita
come un compasso sul punto
di misurare lo spazio che abitiamo,
inciampiamo, camminiamo.
La nostra vita, lo so,
la divide quell’angolo di lugubre destino,
forse perché una volta che nasci, ti perdi.





Francisco Ruiz Udiel
(Nicaragua, 1977 ‑ 2010) comienza su vida literaria bajo la tutela de la escritora Claribel Alegría. Con el poemario Alguien me ve llorar en un sueño gana el Premio Internacional Ernesto Cardenal de Poesía Joven (2005). Sus poemas se publican en diferentes antologías. En representación de Nicaragua asiste a encuentros y festivales de poesía en el exterior. Tanto poetas y críticos literarios internacionales como nacionales fijaron su mirada en la poesía de este autor (Jorge Boccanera, Waldo Leyva, Sergio Ramírez y Ernesto Cardenal). Ha publicado también Retrato de poeta con joven errante, una antología poética de su generación con un prólogo de Gioconda Belli. Sus poemas aparecen en La poesía del siglo XX en Nicaragua (Editorial Visor, Spagna 2010); Antología de poesía nicaragüense: Los hijos del minotauro (1950-2008), (Revista TRILCE, 2009) y en Antología del IV Encuentro Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer (Trilce, Villahermosa, 2008. Fallece trágicamente en la madrugada de 31/12/2010. Su libro póstumo, Memorias del agua, es publicado en 2011. Fue miembro de Red Nicaragüense de Escritores y Escritoras, Red Internacional de Editores y Proyectos Alternativos y Pen Internacional por el capítulo de Nicaragua.

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