Vuela Palabra

Cinco poemas de Minerva Margarita Villarreal

El día de hoy les comparto algunos de mis poemas preferidos de la poeta regia Minerva Margarita Villarreal (Nuevo León, México, 1957 – 2019). Ella fue una de las primeras poetas que leí al interesarme por la poesía erótica femenina y me asombró que el ser amado aparece en ellos como una deidad, como un cuerpo que se adora. Posteriormente me encanté con sus epigramísticos así como con sus poemas más cotidianos como el que comparto aquí respecto a la maternidad. Me parece una autora muy interesante por sus distintas búsquedas y celebré que fuera merecedora del Premio Aguascalientes de Poesía en 2016 con un libro que tiene una búsqueda casi religiosa tanto por su temática como por su uso del lenguaje. Les comparto entonces cinco poemas de Minerva Margarita Villarreal. Ojalá los disfruten. 

Andrea Muriel

Envidia del coño

Repudias a las mujeres con razón:
Tienen lo que a ti te falta

 

 

 

 

El crítico

En lugar de impartir clase
cargas de ponzoña tu ruinosa voz

y enjuicias por mediocres
a tus contemporáneos con libro publicado.
No te retractes, Flavio:
desparrama tu miseria,
es lo único que puedes ofrecer.

 

De Epigramísticos (1995)

 

 

 

 

 

Verdaderas fatigas del diario

No puedo. No puedo ser una buena madre
ni posar para la fotografía de la familia feliz,
antes la fiera me devora.
No puedo dejar de acariciar
la pasta de los libros mientras mis hijos pelean en el patio:
hojas oler, ojos esquivar.
Sé que debería estar mimándolos a ellos.
Pero imposible hilar fácilmente sus preguntas,
la terquedad

que rebota en sus chillidos, rebotan,
pequeñas bestezuelas que braman en cada puñetazo;
allí viene Gruñón con el fuego entre sus manos,
Cenicienta lame las cazuelas vacías.
Golpe tras golpe, garra, zarpazos,
enfebrecido puñal en cada grito…
Mi cabeza anda volando con algún espíritu del siglo XIX.
Algún prerromántico a punto del suicidio.
Me saco los zapatos, los aviento, me recuesto.
Ellos siguen peleando. Ahora están peleando en su habitación.
Suben. Ángeles que Dios expulsaría.
Están aquí, pasan, brincan, saltan, brincan.
Dentro de mí zumban sus juguetes:

el Hijo del Santo contra el Vampiro Canadiense.
Octagón es besado por la princesa y convertido en sapo.
¡Oh, astros del cuadrilátero, aparten esta semilla de migraña!
Todo el día peleando,
peleando,
y yo sin poder.
No puedo.
Sin poder ni autoridad,

fuera del cuadrante del ingobernable mar de mi cama,
los veo alejarse.
Desde el techo
he encontrado un agujero por donde escapo a diario.

 

De El corazón más secreto (1996)

 

 

 

 

Aún no estás
pero quiero pensar que estás
que estás en el lugar donde puedo encontrarte
levantar el teléfono y escuchar tu voz adormilada
que emerge del misterio como los gatos
de su inmisericorde melodía
Me he acostumbrado a no estar conmigo
a no estar en mí
a intentar la polinización del anhelo del que te hablo
muy cerca de la muerte
porque hay algo que orilla a sus jardines
a sus flores anónimas
a su exquisita anomalía
que guarda nexos nocturnos también con las habitaciones
Nadie oye sus pasos
mas yo advierto el movimiento
de su tránsito
pasa entre tú y yo con una vehemencia 
de cabellera incendiada
de fantasma
La noche es roja
nadie puede negarlo
todos los animales despliegan cárdenas caricias  en sus lances
es bermejo el pelambre
las plumas    las horquillas que anudan sus patas
los hachones ocultos    los aciertos de bastos
Quiero escribirte a Ghent
a Ledig House
donde seguramente tachas una historia de amor
Quiero escribirte a Ghent
pero no llegaría
Quiero escribirte a Ghent y es tarde
En el rincón
esta tristeza se resigna
a llover en la página
Entonces la tarde se despliega y extiende
las campanadas más rotundas
Ángeles en los brazos del árbol
Voces que prueban 
que vendrá
El anuncio de la gasolinera    la estación
La vuelta en u donde los lirios abren
como un alumbramiento
Pero el demonio ha puesto nuevamente la trampa
los cuerpos cubiertos de maleza
el cielo oscurecido    las bancas alejándose de la ruta inicial
donde los muchachos beben y conversan
mientras lanzas el dardo
y ella desciende
con su aura
y su lluvia
Quiero pensar que estás
y regreso al lugar donde puedo encontrarte

 

De Herida luminosa (2009)

 

 

 

 

Antes de caer

Devora núcleos de mi cabeza
como la metanfetamina
como el cristal
y va haciendo más grande el agujero
Tampoco sé si me quiero a mí misma
o prefiero la muerte
Me hubiera golpeado la cabeza contra el árbol
hasta quedar fuera de mí
me hubiera atravesado en el tráfico
o me hubiera aventado del puente
Nunca me corté pero me arañaba
hasta el punto de sacarme sangre
o encerrada en el baño
me apretaba el cuello
hasta no respirar
sólo quería desmaterializarme
y tener a alguien que me desapareciera
La culpa va sorbiendo

si no la borras de tajo:
Ella    tan fiel y tan pegada
tan tú cuando te admiras al espejo
tan subrepticia
sin que la percibas
termina reflejándose

 

De Las maneras del agua (2016)

 

Minerva Margarita Villarreal (Nuevo León, México, 1957 – 2019). Fue autora, entre otros libros, de Pérdida (1992), Premio Nacional Alfonso Reyes 1990; El corazón más secreto (1996), Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 1994; Tálamo (2011), Premio de Poesía del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2010, publicado en 2013 por Ediciones Hiperión; De amor y furia. Epigramísticos (2015); y Las maneras del agua (2016), que obtuvo el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2016. Fue Miembro Artístico del Sistema Nacional de Creadores de Arte. En la Universidad Autónoma de Nuevo León fue profesora e investigadora en la Facultad de Filosofía y Letras así como titular de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, donde dirigió la colección de poesía internacional traducida al español El Oro de los Tigres.

 

 

 

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