Vuela Palabra

Cinco poemas de Agustina Zabala

El día de hoy quiero compartirles algunos poemas de la poeta argentina Agustina Zabala. Me interesa mucho la forma tan particular que tiene para hablar de temas dolorosos sin romantizarlos y satanizarlos. También me llama la atención la forma en que juega con el lenguaje y las imágenes mezclando lo metafísico y metafórico con momentos más cotidianos y pop. Ojalá les gusten estos textos tanto como a mí. 

Andrea Muriel

algún día voy a escribir un poema sobre mi papá y va a decir

me acuerdo del verano en el que nos sentamos
en el patio de la casa de los abuelos
ahora nuestra,
para siempre suya.

todavía había polvo
perfume a cemento
goteras
agujeros en el durlock

como todos los lunes
te ibas un rato en alma
pero nunca en cuerpo.

siempre quise agradecerte
que volvieras a casa
después de comprar cerveza
en el almacén de gustavo

siempre quise agradecerte la paciencia
y no supe cómo

mi ex psicóloga pensaba que me era difícil
lo que ella llamaba rescatar el sentimiento.

ese verano me preguntaste
por qué estaba triste y
te dije: porque no hay plata

nos acunó el silencio y me acordé
de cuando iba a la primaria
y me hacías dos trenzas desprolijas
que yo me desarmaba en el baño antes de entrar al aula y me volvía a armar
a la salida.

la remera que tenías puesta es de valencia
te la regaló tu papá
quise preguntarte si te acordabas de él
cada vez que la usabas

pero vos no nunca hablaste de esas cosas conmigo.

ahora tengo casi 20 años y veo
cómo te dormís en el sillón
con la ropa en la que vas al trabajo y la cara brillante de tristeza
quiero que me des un consejo

pero yo nunca hablé de esas cosas con vos.

algún día
voy a escribir un poema sobre mi papá
y de título:

lo que nos une.

 

Hoy me desperté y mi tulipán se había abierto.

Si quisiera, podría cerrarlo con una sola mano.
Pero no me interesa tener ese tipo de poder.

Yo también busco el sol y hago lo mínimo necesario
para mantenerme con vida.

Ayer en la sala de espera
a mi mamá se le llenaron los ojos
de lágrimas.

No pregunté.

Si me animara a decir lo que me pasa
no estaría sola en la puerta del cine un jueves
a las once de la noche.

Tampoco en el asiento trasero de un taxi
pasada en Xanax llorando pensando
en Antonio Banderas con la mano firme
sobre la traba de la puerta.

A veces me acuesto boca arriba
cierro los ojos con fuerza y cuando los abro
el mundo es un lienzo borroneado

y me duele mucho la cabeza.

No soy más que un perro torpe y agitado
moviéndose en círculos
sin esperar nada.

A veces la belleza se despliega ante mí
de las formas más extrañas
y yo nunca, nunca, nunca
la merezco.

 

Misión de fe

Cintia me mira como si supiera
que ayer hice un test de personalidad en internet
y el resultado nunca terminó de cargarse.

Ya no sé quién soy.

Si cada ataque de pánico me diera poderes
tendría depresión pero volando
que es mejor que tener depresión
en el suelo.

Hoy fui a Punta Lara
y me rompí una rodilla
contra las piedras
por querer sacar una foto

cuando pegué la curita
se tiñó toda de rojo
y entendí
que estoy viva
y nada importa

no importa la paz mundial
no importan los atardeceres.

Mi papá me dice que cada día me parezco más a mi abuelo
creo que los dos lo hacemos sentir
un niño abandonado.

Estoy viva y no tengo ambiciones

Si fuera omnipotente
seguiría haciendo cosas pequeñas
que no importan
como ver a través
de todo lo puro
y extraño que habita
este mundo.

Si pudiera todo
me pediría deseos
y haría que se cumplan
el primero:

que siempre,
siempre, siempre
me estén cuidando

desde lejos
y sin molestarme.

 

Tomo café en un lugar que odio y hay una mujer sacándole fotos a su almuerzo.

Yo no soy mejor.
Leo las memorias de Patti Smith
sobre sus días sin plata en Nueva York
y en uno de los primeros capítulos dice que sobrevivía a Nescafé
para comprar pinceles
porque de joven solía tener
una visión romántica del arte.

En todas las mesas hay flores
las huelo, arranco un pétalo
son de verdad.
Blancas, amarillas, violetas.

Hoy soy joven.

Cintia me dijo que piense en las estructuras que sostengo:
por ahí es eso lo que te pesa.

Lo que más me molesta es no saber en todo el día cómo está el clima.
Lo que más me molesta es que no me inviten.

Cuando salgo de la cama
para tomar un café,
recordarle a mi hermano que lo quiero,
lavarme la cara
no me sirve para nada
tener una visión romántica
ni del arte
ni de la depresión.

Cuando salgo de la cama
me quedo paralizada
en un bosque o en el hall
de un edificio.

Hoy estoy metida muy adentro mío.
No quiero pedir ayuda.

Vivo a pequeños objetivos pero siempre se me terminan.

 

nunca fuiste un enamorado

no estaba en tus ojos
eran más bien temporales que paseaban en frente nuestro
pero estos desmayos no son mejores que eso

Mi cabeza está afeitada, ¿Sigo siendo tu chica?
¿Cuándo se apagó la vela de mi Cristiandad?

ME VENDRÍA BIEN UN POCO DE FE ESTA NOCHE

mudé mi corazón otra vez a los suburbios
hay un jardín para acostarse, estirarse
y aire en mis pulmones
para respirar hondo

es gracioso estar
de pie en el mismo lugar
donde me él me congeló

sigo escondiendo mis buitres en una jaula de arena
devorando mis perlas en la mesa a la hora de la cena
todo el mundo adora a la primera hija de una madre

quizás un día finalmente esté sobria
todo el mundo adora a una hija sobria

dijiste que jamás estaría sola
mientras siga de pie en el mismo lugar
donde quedé congelada

pero hay un corcel brillante afuera de este bar
esperando el día en que yo comprenda el peso de mis palabras

el día que se despeguen mis pies del mármol donde me él me dejó congelada

voy a tomar un poco de sol
en la luz quieta

voy a encontrarme
en la luz quieta.

 

 

Agustina Zabala, nací el 4 de junio de 1998. Escribo desde chica, también pinto y saco fotos de rollo. Ahora doy talleres de lectura y escritura creativa en modalidad virtual. Publiqué un fanzine llamado Trenzada en diciembre de 2020. Estoy trabajando en mi nuevo proyecto autogestivo que contendrá fotos y escritos inéditos. Para acercarse a mi trabajo pueden seguirme en instagram @agszbl ♥️. Si deseas conseguir mi poemario puedes escribirme a soyagustinazabala@gmail.com. 

 

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