Vuela Palabra

Gonzalo Rojas

“Al silencio” y otros poemas de Gonzalo Rojas

Esta semana voy a compartir, en mi traducción al italiano, una selección de poemas del poeta chileno Gonzalo Rojas, cuyos versos están llenos de referencias a sus poetas favoritos, como San Juan de la Cruz, Ovidio, Santa Teresa de Jesús, Ezra Pound, Miguel Hernández y sobre todo César Vallejo, el poeta vanguardista que dejó más caminos expeditos, desde la parquedad de sus versos. De Vallejo Rojas subrayó en un verso célebre que: “Ya todo estaba escrito / cuando Vallejo dijo: -Todavía.”

Gianni Darconza



Eternidad
que no se ve: especialmente eso, muchachos,
que no se ve.

Eternità

che non si vede: soprattutto questo, ragazzi,
che non si vede.




AL SILENCIO

Oh voz, única voz: todo el hueco del mar,
todo el hueco del mar no bastaría,
todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes,
porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,
porque estás y no estás, y casi eres mi Dios,
y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.



AL SILENZIO

Oh voce, unica voce: tutto il vuoto del mare,
tutto il vuoto del mare non basterebbe,
tutto il vuoto del cielo,
tutta la cavità della bellezza
non basterebbe per contenerti,
e anche se l’uomo tacesse e questo mondo affondasse
oh maestà, tu mai,
tu mai cesseresti di essere ovunque,
perché ti avanza il tempo e l’essere, unica voce,
perché ci sei e non ci sei, e sei quasi il mio Dio,
e sei quasi mio padre quando mi sento più oscuro.




DESDE ABAJO

Entonces nos colgaron de los pies,
nos sacaron
la sangre por los ojos,
con un cuchillo
nos fueron marcando en el lomo,
yo soy el número
25.033,
nos pidieron
dulcemente,
casi al oído,
que gritáramos
viva no sé quién.
Lo demás,
son estas piedras que nos tapan,
el viento.



DAL BASSO

Allora ci appesero per i piedi
ci tirarono fuori
il sangue dagli occhi,
con un coltello
ci marcarono sul lombo,
io sono il numero
25.033,
ci chiesero
dolcemente
quasi nell’orecchio
di gridare
viva non so chi.
Il resto
sono queste pietre che ci coprono,
il vento.




POR VALLEJO

Ya todo estaba escrito cuando Vallejo dijo: -Todavía.
Y le arrancó esta pluma al viejo cóndor
del énfasis. El tiempo es todavía,
la rosa es todavía y aunque pase el verano, y las estrellas
de todos los veranos, el hombre es todavía.
Nada pasó. Pero alguien que se llamaba César en peruano
y en piedra más que piedra, dio en la cumbre
del oxígeno hermoso. Las raíces
lo siguieron sangrientas cada día más lúcido. Lo fueron
secando, y ni París pudo salvarle el hueso ni el martirio.
Ninguno fue tan hondo por las médulas vivas del origen
ni nos habló en la música que decimos América
porque éste únicamente sacó el ser de la piedra más oscura
cuando nos vio la suerte debajo de las olas
en el vacío de la mano.
Cada cual su Vallejo doloroso y gozoso.
No en París
donde lloré por su alma, no en la nube violenta
que me dio a diez mil metros la certeza terrestre de su rostro
sobre la nieve libre, sino en esto
de respirar la espina mortal, estoy seguro
del que baja y me dice: -Todavía.



PER VALLEJO

Già tutto era scritto quando Vallejo disse: -Ancora.
E gli strappò questa penna al vecchio condor
dell’enfasi. Il tempo è ancora,
la rosa è ancora e anche se passa l’estate, e le stelle
di tutte le estati, l’uomo è ancora.
Nulla è passato. Però qualcuno che si chiamava César in peruviano
e in pietra più che pietra, azzeccò la cima
dell’ossigeno bello. Le radici
lo seguirono insanguinate ogni giorno più lucido. Riuscirono
ad asciugarlo, e neppure Parigi poté salvargli le ossa né il martirio.
Nessuno fu tanto profondo nel midollo vivo dell’origine
né ci parlò nella musica che chiamiamo America
perché solo lui tirò fuori l’essere dalla pietra più oscura
quando ci vide la fortuna sotto le onde
nel vuoto della mano.
A ciascuno il suo Vallejo doloroso e gioioso.
Non a Parigi
dove piansi per la sua anima, non nella nube violenta
che mi diede a diecimila metri la certezza terrestre del suo volto
sopra la neve libera, bensì in questo
di respirare la spina mortale, sono sicuro
di colui che scende e mi dice: -Ancora.




CARTA DEL SUICIDA

Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
porque ella sale y entra como una bala loca,
y abre mis parietales, y nunca cicatriza,
así sople el verano o el invierno,
así viva feliz sentado sobre el triunfo
y el estómago lleno, como un cóndor saciado,
así padezca el látigo del hambre, así me acueste
o me levante, y me hunda de cabeza en el día
como una piedra bajo la corriente cambiante,
así toque mi cítara para engañarme, así
se abra una puerta y entren diez mujeres desnudas,
marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
unas sobre otras hasta consumirse,
juro que ella perdura, porque ella sale y entra
como una bala loca,
me sigue adonde voy y me sirve de hada,
me besa con lujuria
tratando de escaparse de la muerte,
y, cuando caigo al sueño, se hospeda en mi columna
vertebral, y me grita pidiéndome socorro,
me arrebata a los cielos, como un cóndor sin madre
empollado en la muerte.



LETTERA DEL SUICIDA

Giuro che questa donna mi ha aperto il cervello,
perché lei esce ed entra come pallottola impazzita,
e apre le mie parietali, e non cicatrizza mai,
sia che soffi l’estate o l’inverno
sia che viva felice seduto sul trionfo
e lo stomaco pieno, come un condor sazio,
sia che soffra le sferzate della fame, sia che vada a dormire
o mi alzi, e affondi di testa nel giorno
come una pietra sotto la corrente cangiante,
sia che tocchi la mia cetra per ingannarmi, sia
che si apra una porta ed entrino dieci donne nude,
le spalle marcate con la mia scrittura, e si gettino
le une sulle altre fino a consumarsi,
giuro che lei perdura, perché lei esce ed entra
come pallottola impazzita,
mi segue ovunque vada e mi serve da fata,
mi bacia con lussuria
cercando di scappare dalla morte,
e quando cado nel sonno, alloggia nella mia colonna
vertebrale, e mi grida chiedendomi aiuto,
mi strappa al cielo, come un condor senza madre
covato nella morte.



ÉXTASIS DEL ZAPATO

¿De dónde habrá salido este zapato
de mujer, enterrado vivo
entre el cerezo y el espectáculo
del cerezo?
Alguna vez hubo
uñas de diamante ahí de un pie
libertino en diálogo
con el otro
del que no hay noticia.
Ocioso
ahora duerme su desamparo en el pasto
a medio fulgor, mezcla
de altivez y
lástima: todo tan lejos. Lo
arqueológico, lo arterial del arco, el tacón;
¡y esa música!



ESTASI DELLA SCARPA

Da dove sarà uscita questa scarpa
di donna, sotterrata viva
tra il ciliegio e lo spettacolo
del ciliegio?
Una volta ci furono
unghie di diamante lì di un piede
libertino in dialogo
con l’altro
di cui non si ha notizia.
Ozioso
adesso dorme il suo abbandono nel prato
a mezzo fulgore, un misto
di altezzosità e
compassione: tutto così lontano. L’aspetto
archeologico, quello arteriale dell’arco, il tacco;
e quella musica!





Gonzalo Rojas (Chile, 1917-2011) es considerado uno de los grandes referentes de la poesía chilena del siglo XX. Tras el golpe militar de Augusto Pinochet, estuvo exiliado en la República Democrática Alemana, donde fue empleado por la Universidad de Rostock, y más tarde en Venezuela, donde fue profesor en la Universidad Simón Bolívar. De 1980 a 1994 vivió principalmente en Estados Unidos e impartió clases en las universidades de Columbia, Chicago y en la Brigham Young University de Utah. Entre sus libros de poesía figuran: La miseria del hombre (1948), Contra la muerte (1964), Oscuro (1977), Del relámpago (1981), El alumbrado (1986), Antología de aire (1991), Río turbio (1996) y Metamorfosis de lo mismo (2000). Organizó a partir de 1958 los famosos Congresos de Escritores en Concepción, donde se dieran cita, como él mismo dijera, sus paisanos de Latinoamericana. Por su obra obtuvo diversos reconocimientos entre los que destacan: Premio Reina Sofía de España (1992), Premio Octavio Paz de México (1998), José Hernández de Argentina (1998), Premio Altazor (2001) y Premio Cervantes (2003).



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