Vuela Palabra

Jaime Huenun-Vuela Palabra

Puerto Trakl y otros poemas de JAIME LUIS HUENÚN

El día de hoy quiero compartir “Puerto Trakl” y otros poema de Jaime Luis Huenún, poeta y escritor mapuche williche, a quien he tenido el gusto de traducir al italiano.

Gianni Darconza




Como un cantante de ferias y cantinas

repitiendo siempre las mismas canciones,
declamo poemas al océano.

Come un cantante di fiere e osterie
che ripete sempre le stesse canzoni,
declamo poesie all’oceano.

 

 



PUERTO TRAKL

(fragmentos)

Bajé a Puerto Trakl entre neblinas.
Buscaba el bar de la buena suerte
para charlar sobre la travesía.
Pero todos vigilaban la estrella polar en sus copas,
mudos como el mar frente a una isla desierta.
Salí a vagar por las calles con faroles rojos.
Las mujeres se ofrecían sin afecto, fragantes y cansadas.
“A Puerto Trakl los poetas vienen a morir”, me dijeron
sonriendo en todos los idiomas del mundo.
Yo les dejé poemas que pensaba llevar a mi tumba
como prueba de mi paso por la tierra.

“Y si vienes a morir a Puerto Trakl,
no bebas de mi vino”, dijo el tabernero.
Este bar no es la morgue de los ángeles
ni el cementerio de los fantasiosos.
Muchos hombres han cruzado el océano
por un jarro de cerveza, por una copa
de ginebra caliente.
Nadie aquí tiene patria ahora, y navegar
cansa más que la nostalgia y el amor.
Escucha, sólo escucha el estruendo del oleaje,
mientras el mirlo clama
entre las ramas y el viento.

Como un cantante de ferias y cantinas
repitiendo siempre las mismas canciones,
declamo poemas al océano.
El oleaje apaga el rumor de mi voz,
y la espuma salpica estos papeles
como un escupitajo de las rocas y el agua
a mi vanidad.
Entonces imito el gesto del cantante
cuando extiende la guitarra al público y le dice:
“No quiero aplausos, sólo monedas.
No quiero aplausos, sólo monedas”.

Como una manera triste de predecir
miro el paso de las nubes sobre el puerto.
Sé que mi suerte no está
en ninguno de esos nimbos que regresan al mar
movidos apenas por el viento de la literatura.
“Profetizar me asquea” podría decir
y, sin embargo, allá va mi vida
sobrepasada por pájaros que llevan
todo el tiempo del mundo entre sus alas.

Fumando en el muelle desierto
recuerdo a mis hijos,
apenas alumbrados por el sol de este anillo.
Mi paternidad se ha ido a pique;
el mercado está desierto frente a mí.
Un corazón apátrida late en esta fuga
hacia la isla prometida.
El amor ha abierto una oscura puerta
por donde paso
……………….. inclinándome.

Bebimos el vodka de madame “Su”
en el hotel Melancolía.
Nos habló de sus novios,
su vejez,
y de unos gatos perdidos en el puerto.
La noche llegó desde un poema de Trakl
que ella guardaba en la memoria.
Alzamos nuestras copas y, sin prisa,
cada cual volvió a su propia
y cotidiana decadencia.

Ebrio me despide Puerto Trakl
con el alba mojando mi cabeza.
Sin dinero, sin amigos y sin reputación
vuelvo a mis antiguos días.
La pequeña mañana abre sus puertas.
Los tugurios donde beben poetas y pescadores
quedan para siempre atrás.



PORTO TRAKL

(frammenti)

Scesi a Porto Trakl tra nebbie fini.
Cercavo il bar della buona sorte
per chiacchierare sulla traversata.
Ma tutti vigilavano la stella polare nei loro bicchieri,
muti come il mare di fronte a un’isola deserta.
Uscii a vagare per le strade coi lampioni rossi.
Le donne si offrivano senza affetto, fragranti e stanche.
“A Porto Trakl i poeti vengono a morire”, mi dissero
sorridendo in tutte le lingue del mondo.
Io lasciai loro poesie che pensavo di portarmi nella tomba
come prova del mio passaggio sulla terra.

“E se vieni a morire a Porto Trakl,
non bere del mio vino”, disse l’oste.
Questo bar non è l’obitorio degli angeli
né il cimitero dei fantasiosi.
Molti uomini hanno attraversato l’oceano
per una brocca di birra, per un bicchiere
di gin caldo.
Nessuno qui ha patria adesso, e navigare
stanca più della nostalgia e dell’amore.
Ascolta, ascolta soltanto il fragore delle onde,
mentre il merlo si lamenta
tra i rami e il vento.

Come un cantante di fiere e osterie
che ripete sempre le stesse canzoni,
declamo poesie all’oceano.
Le onde spengono il rumore della mia voce,
e la schiuma spruzza queste carte
come uno sputacchio delle rocce e dell’acqua
alla mia vanità.
Allora imito il gesto del cantante
quando protende la chitarra al pubblico e dice:
“Non voglio applausi, solo monete.
Non voglio applausi, solo monete”.

Come un modo triste di vaticinare
guardo il passaggio delle nubi sopra il porto.
So che la mia sorte non è
in nessuno di quei nembi che ritornano al mare
mossi appena dal vento della letteratura.
“Profetizzare mi fa schifo”, potrei dire
e tuttavia là va la mia vita
sorvolata da uccelli che portano
tutto il tempo del mondo tra le loro ali.

Fumando sul molo deserto
ricordo i miei figli,
appena illuminati dal sole di questo anello.
La mia paternità è andata a picco;
il mercato è deserto di fronte a me.
Un cuore senza patria batte in questa fuga
verso l’isola promessa.
L’amore ha aperto una porta oscura
attraverso cui passo
            inclinandomi.

Bevemmo la vodka di madame “Su”
nell’hotel Malinconia.
Ci parlò dei suoi fidanzati,
della sua vecchiaia,
e di alcuni gatti perduti nel porto.
La notte giunse da una poesia di Trakl
che lei serbava nella memoria.
Alzammo i nostri bicchieri e, senza fretta,
ognuno se ne tornò alla propria
e quotidiana decadenza.

Ebbro, si congeda Porto Trakl
con l’alba che mi bagna la testa.
Senza soldi, senza amici e senza reputazione
torno ai miei antichi giorni.
Il piccolo mattino apre le sue porte.
I tuguri dove bevono poeti e pescatori
restano indietro per sempre.



LIBRO

Sólo puedo leer tu cara, huenún jaime luis,
sietemesino feo, sólo
puedo leer tu mitad hijo,
tu mitad hueso y calavera encarnada,
tu débil número negativo
hecho de cuarteada eternidad y carne.
Sólo puedo leer tu mitad
padre, hermano, aquel
que diariamente sale a conseguir
una mísera ración de estrellas, exiguo alimento,
de palabras que no saben todavía ni
siquiera balbucear.
Sólo puedo leerte al lado de Otro,
sólo junto a los conjuntos rotos de tu madre,
sólo solitario pero nunca solo,
mal ladrón de la blancura de las Páginas.
Sólo puedo leerte juntando las letras
de tu vuelo de mosca reventado
al pie de un poema de Tu Fu.
Sólo puedo leer tu raíz falsa, huenún
jaime luis, hombre
o duende porfiado o malo de la cabeza,
sólo puedo leer la mitad
del aire que te hace viejo,
la otra mitad la ganas
con el sudor de tus ojos
y aquello
no tiene explicación en mi alfabeto.



LIBRO

Posso solo leggere la tua faccia, huenún jaime luis,
settimino brutto, posso
solo leggere la tua metà figlio,
la tua metà osso e teschio incarnato,
il tuo debole numero negativo
fatto di macellata eternità e carne.
Posso solo leggere la tua metà
padre, fratello, quello
che ogni giorno esce a guadagnare
una misera razione di stelle, esiguo alimento
di parole che non sanno ancora
neanche balbettare.
Posso solo leggerti accanto all’Altro,
solo vicino agli insiemi rotti di tua madre,
solo solitario ma mai solo,
pessimo ladro della bianchezza delle Pagine.
Posso solo leggerti unendo le lettere
del tuo volo di mosca spiaccicata
ai piedi di una poesia di Tu Fu.
Posso solo leggere la tua radice falsa, huenún
jaime luis, uomo
o folletto cocciuto o fuori di testa,
posso solo leggere la metà
dell’aria che ti fa vecchio,
l’altra metà la guadagni
con il sudore dei tuoi occhi
e questo
non ha spiegazione nel mio alfabeto.





EN LA CASA DE ZULEMA HUAIQUIPÁN

Junto al río de estos cielos

verdinegro hacia la costa,
levantamos la casa de Zulema Huaiquipán.
Hace ya tantas muertes los cimientos,
hace ya tantos hijos para el polvo
colorado del camino.
Frente al llano y el lomaje del oeste,
levantamos la mirada de mañío
de Zulema Huaiquipán.
Embrujados en sus ojos ya sin luz
construimos las paredes del sueño.
Cada tabla de pellín huele a la niebla
que levantan los campos de la noche.
Cada umbral que mira al río y los lancheros
guarda el vuelo de peces y de pájaros.
Bajo el ojo de agua en el declive
donde duermen animales de otro mundo
terminamos las ventanas.
Y en la arena hemos hincado nuestras sombras
como estacas que sostienen la techumbre
de la casa de Zulema Huaiquipán.



NELLA CASA DI ZULEMA HUAIQUIPÁN

Vicino al fiume di questi cieli
verdenero verso la costa,
innalziamo la casa di Zulema Huaiquipán.
Tante morti fa, le fondamenta,
tanti figli fa, per la polvere
colorata del cammino.
Di fronte alla pianura e alle colline a ovest,
innalziamo lo sguardo di larice
di Zulema Huaiquipán.
Stregati nei suoi occhi ormai senza luce
costruiamo le pareti del suo sonno.
Ogni tavola di faggio profuma di nebbia
che innalzano i campi di notte.
Ogni soglia che guarda al fiume e alle lance
protegge il volo di pesci e uccelli.
Sotto l’occhio d’acqua del declivio
dove dormono animali di un altro mondo
terminiamo le finestre.
E nella sabbia abbiamo conficcato le nostre ombre
come bastoni che sostengo il tetto
della casa di Zulema Huaiquipán.




Jaime Luis Huenún (Valdivia, Chile, 1967) es poeta y escritor mapuche williche. Estudió Pedagogía en el Instituto Profesional de Osorno e en la Universidad de la Frontera en Temuco. Entre sus libros destacan: Ceremonias (1999), Puerto Trakl (2001) e Reducciones (2013). Fragmentos de su poesía se han publicado en revistas y antologías nacionales y extranjeras. En 2003 obtuvo el premio Pablo Neruda de poesía otorgado por la Fundación homónima. A fines del mismo año, compila la antología Epu Mari Ulkantufe ta FAchantü/ 20 poetas mapuche contemporáneos (Lom Ediciones). En 2005 obtiene la prestigiosa Beca Guggenheim otorgada por la Fundación Simon Guggenheim de New York. Parte de sus textos poéticos han sido traducidos en inglés, italiano, catalán, portugués e croata, ey han sido publicadas en antologías de poesía chilena e latinoamericana.



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