Vuela Palabra

Fernandez Granados

Los peces y otros poemas de Jorge Fernández Granados

Hoy quisiera compartir, en mi traducción al italiano, una selección de poemas del poeta mexicano Jorge Fernández Granados, cuyo simbolismo parece detenerse sobre los detalles mínimos de la realidad, como si en ellos estuviera encerrado lo enigmático y lo vital de nuestra experiencia, lo mágico de nuestro camino interior.

Gianni Darconza

 

Fuimos bajando hasta el fondo
por las calles del puerto. La noche
remaba en el abismo de los ojos.

Siamo scesi fino in fondo

alle vie del porto. La notte
remava nell’abisso degli occhi.





LOS PECES

Fuimos bajando hasta el fondo
por las calles del puerto. La noche
remaba en el abismo de los ojos. No recuerdo qué tanto
la brisa nos cubrió de sal y estrellas.
Es conveniente dormir a menos que amanezca, dijo,
pero éramos legión para esas horas ya rancias de cantinas.
El ron juntó a los peces
y a todas las criaturas que no duermen
esa noche de pescadores y viajantes, de grasa y aguacero.
Emigramos a La Luna,
que era una carpa improvisada en los
dudosos territorios del suburbio.
Sudores y cervezas, baile, sedimento
de géneros grotescos de alegría,
se fueron combinando con torpeza
hasta temblar en una sombra, un amasijo
de danza, alcohol y extrañas vidas.
Los círculos que lees con tu mirada
no están en realidad aquí,
pero a ti te fue dado contemplarlos,
‑dijo sonriendo y se perdió bajo los cuerpos
en la anchurosa fiesta de esa carne.
El ritmo gobernaba la sordidez o la gracia
y en medio de su lago nos fundimos.
Más tarde, ya cansados
los pocos rezagados en La Luna,
sin sueño y con nostalgia de horizonte,
fuimos a buscar el mar:
la sonata del agua, el apetito de su hechizo,
en esa vigilia donde el límite
del cielo y el océano es todavía tiniebla.
Algo nos lleva ante la orilla
a ver cómo la luz se recomienza
y estar aquí sin comprenderlo,
testigos de este mar alucinado,
súbitamente viejos, silenciosos,
oyendo de su más oscuro corazón
una alabanza.
Sentados en el muelle esperamos el día:
poco a poco fue llegando su violeta,
la noticia azul de su marea,
y en el silencio de su gloria amanecimos.



I PESCI

Siamo scesi fino in fondo
alle vie del porto. La notte
remava nell’abisso degli occhi. Non ricordo quanto
la brezza ci abbia coperti di sale e di stelle.
Conviene dormire a meno che non faccia giorno, disse,
ma eravamo legione per quelle ore già stantie di osterie.
Il rum riunì i pesci
e tutte le creature che non dormono
quella notte di pescatori e viaggiatori, di sudiciume e acquazzone.
Emigrammo a La Luna,
che era un tendone improvvisato negli
incerti territori della periferia.
Sudori e birre, ballo, sedimentazione
di generi grotteschi di allegria,
si combinarono con lentezza
fino a tremare in un’ombra, un miscuglio
di danza, alcool e vite strane.
I cerchi che leggi col tuo sguardo
in realtà non stanno qui,
ma a te fu dato contemplarli,
‑disse sorridendo e si perse sotto i corpi
nella spaziosa festa di quella carne.
Il ritmo governava la sordidezza o la grazia
e in mezzo al suo lago ci sciogliemmo.
Più tardi, ormai stanchi
noi pochi rimasti ne La Luna,
senza sonno e con nostalgia dell’orizzonte,
ce ne andammo a cercare il mare:
la sonata dell’acqua, l’appetito del suo incantesimo,
in quella veglia dove il limite
del cielo e dell’oceano è ancora tenebra.
Qualcosa ci porta davanti alla riva
a vedere come la luce ricomincia
e a stare qui senza capirlo,
testimoni di questo mare allucinato,
improvvisamente vecchi, silenziosi,
ascoltando dal suo cuore più oscuro
un elogio.
Seduti sul molo aspettammo il giorno:
poco a poco giunse il suo violetto,
la notizia azzurra della sua marea,
e nel silenzio della sua gloria albeggiammo.



TAO

mi madre era una mujer que llevaba su casa a todas partes
mi padre era un hombre que llevaba sus ruedas a todas partes

mi madre era una mujer que dondequiera que vivía buscaba arraigarse
mi padre era un hombre que dondequiera que vivía buscaba la hora de irse

mi madre era una persona que necesitaba un espacio para hacerlo suyo
mi padre era una persona que necesitaba un espacio para recorrerlo

ella quería saber siempre el nombre del lugar a donde llegaría
él quería saber la hora anticipada en la que emprenderían el viaje

ella hacía todo lo posible porque pasara lo que pasara las cosas volvieran a su sitio
él hacía todo lo posible por remover el lugar fijo de las cosas

ella medía el tiempo en círculos
él medía el tiempo en una línea de fuga

lo que aún es un enigma para mí
es por qué en los últimos años de sus vidas cambiaron de papeles
y cuando tuvieron un jardín
mi madre sembró plantas que dan flores
pero mi padre sembró plantas que dan frutos



TAO

mia madre era una donna che portava la sua casa ovunque
mio padre era un uomo che portava le sue ruote ovunque

mia madre era una donna che ovunque vivesse cercava di mettere radici
mio padre era un uomo che ovunque vivesse non vedeva l’ora di andarsene

mia madre era una persona che aveva bisogno di spazio per farlo suo
mio padre era una persona che aveva bisogno di spazio per percorrerlo

lei voleva sapere sempre il nome del luogo in cui sarebbe arrivata
lui voleva sapere in anticipo l’ora in cui si sarebbe messo in viaggio

lei faceva tutto il possibile perché accadesse quel che accadesse le cose tornassero al loro posto
lui faceva tutto il possibile per rimuovere il posto fisso delle cose

lei misurava il tempo in circonferenze
lui misurava il tempo in una linea di fuga

quello che ancora è un enigma per me
è perché negli ultimi anni della loro vita si scambiarono le parti
e quando ebbero un giardino
mia madre piantò alberi che danno fiori
mentre mio padre piantò alberi che danno frutti




NOCHEBUENA

nos sentamos a la mesa
impecables
cada uno en su monólogo
impecable
de siempre en esta noche de tantas
impecables
navidades en la vida que es todo menos
impecable
y de pronto una de las velas que arden en la mesa chisporrotea
y cae
su llama se apaga con un chasquido justo sobre la fuente aún intacta de la
accidentada
cena la costumbre nuestros monólogos el blindado bienestar se
rompen
por un súbito silencio inexplicable compartido
e impecable



VIGILIA DI NATALE

ci siamo seduti a tavola
impeccabili
ognuno nel suo monologo
impeccabile
di sempre in questa notte fra tanti
impeccabili
natali nella vita che è tutto meno che
impeccabile
e all’improvviso una delle candele che ardono sulla tavola crepita
e cade
la sua fiamma si spegne con uno scricchiolio giusto sopra la fonte ancora intatta della
accidentata
cena l’abitudine i nostri monologhi il blindato benessere si
rompono
per un improvviso silenzio inspiegabile condiviso
e impeccabile




LOS FANTASMAS

el arte de olvidar comienza recordando

alúmbralos escúchalos una vez más
devuélveles un cuerpo
a tus fantasmas

esa demorada forma de decir adiós
a lo que fue y amaste y ha brillado
con su huella imperfecta pero firme
en el recuerdo de las cosas
que guardarías como un tesoro

hay que amarlos hasta que se vayan
mirarlos hasta que desaparezcan
oírlos hasta que el silencio
detenga al fin su corazón
herido todavía de palabras

pudieran ser a través de tu llegada algo que no se ha ido
del todo o un mendicante
amor que ha extraviado en alguna encrucijada
su camino de regreso
o solo cierta vieja luz
que por momentos vuelve

no huyas de ninguno
recuerda que todos como tú mismo están de paso
dales audiencia y justicia
con la misma dignidad que a los vivientes
pues si los ignoras
habitarán tus actos
porque también forjan los eslabones de tu miedo

déjalos alumbrarte desde su ausencia
acaso el itinerario de vivir
requiere presenciarlos
y ellos son la mitad de su belleza

y ten en cuenta que el arte de aprender
también comienza recordando



I FANTASMI

l’arte di dimenticare comincia ricordando

illuminali ascoltali ancora una volta
restituisci il corpo
ai tuoi fantasmi

quella differita forma di dire addio
a ciò che è stato e hai amato e ha brillato
con la sua orma imperfetta pero solida
nel ricordo delle cose
che conserverai come un tesoro

bisogna amarli finché se ne andranno
guardarli finché spariranno
ascoltarli finché il silenzio
fermerà alla fine il loro cuore
ferito ancora di parole

potrebbero essere attraverso il tuo arrivo qualcosa che non se n’è andato
del tutto o un mendicante
amore che ha smarrito a un crocicchio
la sua strada del ritorno
o solo una vecchia luce
che a tratti rientra

non fuggire da nessuno
ricorda che tutti come te sono di passaggio
dagli udienza e giustizia
con la stessa dignità che ai viventi
poiché se li ignori
abiteranno i tuoi atti
perché forgiano anche gli anelli della tua paura

permettigli di illuminarti dalla loro assenza
forse l’itinerario di vivere
richiede che siano presenti
e loro sono la metà della sua bellezza

e tieni a mente che l’arte di apprendere
comincia anch’essa ricordando




LA TIERRA PROMETIDA

Un hombre quiso ver el mundo,
que siempre estaba lejos.
Compró una enorme maleta de lona
y un cuaderno de apuntes, algo así
como el futuro libro de sus viajes,
un sombrero gris con funda, la mejor tarifa,
y el más extravagante diccionario.
Varias veces a lo largo de su vida
estuvo en otras tierras
al otro lado de la suya.
Viajar era el ritual de sus ahorros.
Era torpe y emotivo, ambicioso
de mirar, con lujos enigmáticos de niño.
Su corazón era una mezcla
de lirismo, crueldad, negocios y oraciones.
Poco a poco llenó la casa
de abanicos, monedas, tapetes
y un gran globo terráqueo, emblema
de su instintivo amor por los pasajes.
Pero lo más grande eran los regresos:
elaborado botín de su elocuencia
en los sopores de la sobremesa;
murallas, archipiélagos, leones, sarcófagos,
los palacios y la nieve, reinos
que sólo en sus palabras prometían
la magnitud de una aventura
más llena de verdad en su cabeza
que en el pobre espejo
de las fotografías.
Viajó hasta que sus piernas lo sostuvieron;
pero su memoria retenía con hilos
los nombres extranjeros.
Ya viejo, compró una amplia cripta
en el panteón de Xihualpa,
el pueblo donde vivió toda su vida.
Le puso una reja cara,
la pintó de blanco y cortó la hierba del terreno
cada año desde entonces
como quien cuida su casa.
Murió la última noche de abril
tres meses después de quedar viudo.
Lo enterramos en su cripta
que, gracias a él, es un lugar pulcro
y desde ahí se puede ver su pueblo
de gente pequeña y morena
que siempre lleva a cuestas algo y tiene prisa.
Su muerte estará llena de aguaceros,
frente a los magueyales, la iglesia, el viejo jardín
y los montes oscuros de oyameles.



LA TERRA PROMESSA

Un uomo voleva vedere il mondo,
che era sempre lontano.
Comprò un’enorme valigia di olona
e un quaderno di appunti, qualcosa
come il futuro libro dei suoi viaggi,
un cappello grigio foderato, la miglior tariffa,
e il dizionario più stravagante.
Varie volte nell’arco della sua vita
risiedette in altre terre
dall’altra parte della sua.
Viaggiare era il rituale dei suoi risparmi.
Era goffo ed emotivo, ambizioso
di guardare, con lussi enigmatici da bambino.
Il suo cuore era un misto
di lirismo, crudeltà, affari e preghiere.
Poco a poco riempì la casa
di ventagli, monete, tappeti
e un grande mappamondo, emblema
del suo amore istintivo per i passaggi.
Ma la cosa più grande erano i ritorni:
elaborato bottino della sua eloquenza
nei sapori delle conversazioni da tavola;
muraglie, arcipelaghi, leoni, sarcofaghi,
i palazzi e la neve, regni
che solo nelle sue parole promettevano
la grandezza di un’avventura
più piena di verità nella sua testa
che nel povero specchio
delle fotografie.
Viaggiò finché lo sostennero le gambe;
ma la sua memoria tratteneva con fili
i nomi stranieri.
Ormai vecchio, comprò un’ampia cripta
nel cimitero di Xihualpa,
il paese dove visse tutta la sua vita.
Gli mise un’inferriata costosa,
la dipinse di bianco e tagliò l’erba del terreno
ogni anno a partire da allora
come chi cura la sua casa.
Morì l’ultima notte di aprile
tre mesi dopo essere rimasto vedovo.
Lo seppellirono nella sua cripta
che, grazie a lui, è un luogo bello
e da lì si può vedere il suo paese
di gente piccola e bruna
che porta sempre in spalla qualcosa e ha fretta.
La sua morte sarà piena di acquazzoni,
di fronte alle colture di agavi, la chiesa, il vecchio giardino
e i monti scuri di alberi di oyamel.





Jorge Fernández Granados (Ciudad de México, 1965). Poeta, narrador y ensayista mexicano. Estudió Música. Colaborador de Biblioteca de México, La Jornada Semanal, Letras Libres, Poesía y Poética y Viceversa. Becario del cme, 1988; del inba, 1991; del fonca, 1992 y 1997; y del snca, 2001, ha publicado, entre otros, los poemarios Resurrección (Aldus, 1995), que recibió el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines; El cristal (Era, 2000), Los hábitos de la ceniza (Joaquín Mortiz, 2000), con el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, y Principio de incertidumbre (Era, 2007), ganador del Premio Iberoamericano di Poesía Carlos Pellicer. Si en otro mundo todavía. es el título de una Antología personal, publicada por la Editorial Almadía y la Dirección de Publicaciones del Conaculta. Ha publicado también una antología de la obra poética de José Emilio Pacheco, La fábula del tiempo (Era / Lom / Trilce / Txalaparta, 2005) y una edición bilingüe de sus poemas, Ghosts of the Palace of Blue Tiles (Tameme, California, EUA, 2008). Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés y chino.


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