Vuela Palabra

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Habitar un país como tus ojos y otros poemas de Francisco Véjar

El día de hoy quisiera compartir, en versión bilingüe, una selección de poemas del poeta chileno Francisco Véjar, uno de los más interesantes de las nuevas generaciones. Sus versos nacen en primer lugar como intuición y como sentimiento de los módulos simbólicos de su tierra. Su voz, más allá de fingimientos y astucias retóricas, establece un fuerte paralelismo entre vivencia e imagen poética.

Gianni Darconza



Quiero vivir en un país como tus ojos
más nítido que las horas que el tiempo deshecha,
más lúcido y real.

Voglio vivere in un paese come i tuoi occhi
più nitido delle ore che il tempo disfa,
più lucido e reale.










CITA EN EL PACÍFICO SUR / 1999

Es bello flotar, así flotan los extraños objetos
que amanecen en las playas y que nadie reconoce.
¿Vienen de algún naufragio? Y qué importa, todos
venimos de algún naufragio aunque no lo sepamos.
-Rosamel del Valle-


El mar es nuestro refugio
En días de navegación por el Pacífico Sur
Ese curioso resplandor
Ha sido la única piedra filosofal
Que hemos llegado a poseer
Anoche la vaguada costera viajó con nosotros
Y todo parecía detenerse en ese instante
Tan claro como la luz de la luna
Plateando arena, mar y muelles
Una extraña ave vino a morir a nuestros pies
Mas sobrevivimos burlándonos de nosotros mismos
Y viendo pájaros acuáticos donde sólo había silencio
O poniendo libros sobre mesas de restaurantes marítimos
En comunión con los demás
O con las discriminaciones silvestres a que incita el cielo
La brisa del mar insiste en desordenar el texto
Y repentinamente estas palabras
Relatan – es su derecho –
Lo que ellas son entre nosotros



APPUNTAMENTO NEL SUD DEL PACIFICO / 1999

È bello galleggiare, così galleggiano gli strani oggetti
che giungono all’alba sulle spiagge e che nessuno riconosce.
Provengono da qualche naufragio? E che importa, tutti
proveniamo da qualche naufragio benché lo ignoriamo
-Rosamel del Valle-

Il mare è il nostro rifugio
In giorni di navigazione attraverso il Sud del Pacifico
Quel curioso bagliore
È stato l’unica pietra filosofale
Che siamo arrivati a possedere
Ieri notte la depressione costiera viaggiò con noi
E tutto sembrava fermarsi in quell’istante
Chiaro come la luce della luna
Tingendo d’argento la sabbia, il mare e i moli
Una strano uccello venne a morire ai nostri piedi
Ma sopravvivemmo burlandoci di noi stessi
E vedendo uccelli acquatici dove c’era solo silenzio
O mettendo libri sui tavoli dei ristoranti marittimi
In comunione con gli altri
O con le discriminazioni silvestri a cui incita il cielo
La brezza del mare insiste a disordinare il testo
E repentinamente queste parole
Raccontano – è un loro diritto –
Quello che loro sono tra di noi




HABITAR UN PAÍS COMO TUS OJOS

Quiero vivir en un país como tus ojos
más nítido que las horas que el tiempo deshecha,
más lúcido y real.

Quiero habitar un país como tus ojos;
tu piel navegando en mi piel,
las coincidencias, la respiración,
las horas que sin saberlo se unen,
un bolero y el abrir y cerrar de puertas,
sabiendo que nuestro tema sigue siendo el viento.
Mas el lenguaje no basta, ni el fragmento del sol
que guardabas en tu cuerpo para entregármelo
tras un ir y venir poblado de voces.

Desde las enrarecidas calles me haces señas
para que no ande a tientas,
ciego, borracho o como yo.

El aire de la mañana se suspende allá afuera.



ABITARE UN PAESE COME I TUOI OCCHI

Voglio vivere in un paese come i tuoi occhi
più nitido delle ore che il tempo disfa,
più lucido e reale.

Voglio abitare un paese come i tuoi occhi;
la tua pelle che naviga nella mia pelle,
le coincidenze, la respirazione,
le ore che senza saperlo si uniscono,
un bolero e l’aprirsi e chiudersi di porte,
sapendo che il nostro tema continua a essere il vento.
Ma il linguaggio non basta, né il frammento di sole
che conservavi nel tuo corpo per consegnarmelo
dopo un andare e venire popolato di voci.

Dalle rarefatte vie mi fai segnali
perché non vada a tentoni,
cieco, ubriaco o come me.

L’aria del mattino rimane sospesa là fuori.




ALLÍ DUERME MI PADRE

Visito el cementerio:
allí duerme mi padre
sobre polvo y más polvo
donde no hay más que el silencio sordo de otras voces,
lápidas casi borradas por las tempestades:
débiles huellas sobre el mármol.

El viento desordena el entorno.
Camino sobre pétalos resecos
que se unen a la tierra,
sobre pedazos de labios
que se juntaban para amarse.
Pero no hay respuesta.

Un día espíritu y carne
fueron fuertes,
vagaban sin prisa,
releyendo en el aire las señales de la vida.

Estoy de pie en este mundo,
mirando como muere la tarde,
sintiendo la enarbolada sensación de contener
en un segundo otros ecos.

Hay pasos que oyen,
hay ojos disueltos que observan,
también el destello de la nada.

Allí duerme mi padre
frío y delicado como la nieve.



LÌ DORME MIO PADRE

Visito il cimitero:
lì dorme mio padre
sopra polvere e altra polvere
dove non c’è altro che il silenzio sordo di altre voci,
lapidi quasi cancellate dalle tempeste:
deboli orme sopra il marmo.

Il vento disordina tutt’intorno.
Cammino su petali rinsecchiti
che si uniscono alla terra,
su pezzi di labbra
che si univano per amarsi.
Ma non c’è risposta.

Un giorno spirito e carne
furono forti,
vagavano senza fretta,
rileggendo nell’aria i segnali della vita.

Me ne sto in piedi in questo mondo,
osservando come muore il pomeriggio,
sentendo l’inalberata sensazione di contenere
in un secondo altri echi.

Ci sono passi che ascoltano,
ci sono occhi dissolti che osservano,
anche il luccichio del nulla.

Lì dorme mio padre
freddo e delicato come la neve.

 


LA CASA

            Esta casa es la última
              casa del mundo
             Rilke


En esta casa
invadida por la lluvia
lo único visible son las gotas frente a la chimenea
una lámpara encendida
estantes con poetas como Cummings
donde siempre has de ser joven
Ahora que debería estar nevando sobre
las calles de Santiago
me encantaría ver tu rostro
porque sólo tú me has hecho hablar junto a la chimenea
las fotos
una lámpara encendida



LA CASA

          
Questa casa è l’ultima

             casa del mondo
            Rilke

In questa casa
invasa dalla pioggia
l’unica cosa visibile sono le gocce davanti al camino
una lampada accesa
scaffali con poeti come Cummings
dove sarai sempre giovane
Adesso che dovrebbe nevicare sopra
le vie di Santiago
mi piacerebbe vedere il tuo volto
perché solo tu mi hai fatto parlare vicino al camino
le foto
una lampada accesa




Francisco Véjar
(Chile, 1967). Poeta, antólogo, ensayista y crítico literario. Ha publicado Fluvial (1988), Música para un álbum personal (1992), Continuidad del viaje (1994), A vuelo de poeta (1996), Canciones imposibles (1998), País insomnio (2000), El emboscado (2003) y La fiesta y la ceniza (2008). Ha sido seleccionado en diversas antologías, tanto en Chile como en el extranjero. Sus poemas has sido traducidos al inglés, italiano, catalán, portugués y croata. Fue publicado en la revista italiana Poesia (n. 202, febrero de 2006), dirigida por Nicola Crocetti. Colabora con Artes y Letras de El Mercurio y con la revista Clarín, de España. Es profesor de la Universidad del Desarrollo, en Santiago de Chile, y dirige el taller Villarreal.

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