Vuela Palabra

Shakespeare-Vuela Palabra

Dos sonetos de amor de WILLIAM SHAKESPEARE

Leeremos, en la traducción de Gianni Darconza y Agustín García Calvo, dos sonetos de amor de William Shakespeare (Inglaterra 1564-1616). Poeta y dramaturgo venerado ya en su tiempo, pero su reputación no alcanzó las altísimas cumbres hasta el siglo XIX. Se le considera el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal.
Según la Enciclopedia Británica, «Shakespeare es generalmente reconocido como el más grande de los escritores de todos los tiempos.

 


Soneto XXII

Mi espejo no ha de persuadirme que soy viejo
mientras tú y juventud seáis de un mismo día;
mas del Tiempo y su garra al ver en ti el reflejo,
pienso que muerte ha de espiar la vida mía.

Pues toda esa hermosura que te cubre a ti
es de mi corazón vestimenta y preseas,
el cual vive en tu pecho, como el tuyo en mí:
¿cómo pues puedo ser más viejo que tú seas?

Oh, tú por tanto, amor, sé de ti tan cuidoso
como yo, no por mí, por ti guardo mi vida,
tu corazón portando con tan amoroso
desvelo como un aya de su nene cuida.

Que el tuyo no se ufane cuando el mío pene:
el don de él me hiciste vuelta ya no tiene.

…………………………………..(Trad. de A. García Calvo)





Sonetto XXII

Non può lo specchio persuadermi che son vecchio
finché tu e gioventù siate di un solo dì,
ma quando in te del Tempo il grande artiglio vedo,
penso che morte ha da espiar la vita mia.

Poiché quella bellezza che ricopre te
non è che decorosa veste del mio cuore,
che vive nel tuo petto come il tuo in me;
come posso di te più vecchio io sembrare?

Oh tu perciò, amore, sia di te accorto
com’io, non per me, per te serbo premura,
il cuore tuo portando con tanto amoroso
affanno come il suo bebè la balia cura.

Non si approfitti il cuore tuo quando il mio duole
donato mi hai il tuo, non v’è restituzione.

………………………………….. (Trad. de G. Darconza)





Sonnet XXII

My glass shall not persuade me I am old
So long as youth and thou are of one date,
But when in thee Time’s furrows I behold,
Then look I death my days should expiate.

For all that beauty that doth cover thee
Is but the seemly raiment of my heart,
Which in thy breast doth live, as thine in me;
How can I then be elder than thou art?

O, therefore, love, be of thyself so wary
As I not for myself but for thee will,
Bearing thy heart, which I will keep so chary
As tender nurse her babe from faring ill.

Presume not on thy heart when mine is slain.
Thou gav’st me thine not to give back again.





Soneto XXXIII

Más de una vez he visto gloriosa alborada
lisonjear las cumbres con mirada eximia,
besando prados verdes con su faz rosada,
dorando arroyos turbios por celeste alquimia,

y al punto ya dejar al más bajo nublado
correr con sucias brumas por su faz celeste,
y su semblante hurtar al mundo desolado,
oculto en su desgracia huyendo hacia el oeste.

Así también mi sol lució un día a la aurora
con esplendor triunfante dándome en la cara;
pero ay de mí, que no fue mío sino un hora,
y nubarrón rastrero ya me lo enmascara.

Mas ni un punto por esto
                            mi amor con él se ensaña:
soles del mundo pueden empañarse, puesto
                            que el sol del cielo así se empaña.

…………………………………..(Trad. de A. García Calvo)




Sonetto XXXIII

Più di una volta ho visto eroica mattinata
lusingare le vette con sovrana vista,
baciando prati verdi con faccia dorata,
dorando smorti fiumi con alchimia divina,

al punto da lasciar a nube più meschina
con sporchi nembi cavalcar divina faccia,
e il suo viso celare al mondo desolato,
fuggendo a occidente con tale disgrazia.

Così pure il mio sol brillò un dì all’aurora
con gran splendore e trionfo illuminando il viso,
però, ahimè, fu mio soltanto per un’ora;
un nuvolone l’ha celato all’improvviso.

Pur non per questo il mio amor ne ha disdegno;
terrestri soli possono oscurarsi come in cielo.
                           
…………………………………..(Trad. de G. Darconza)





Sonnet XXXIII

Full many a glorious morning have I seen
Flatter the mountain tops with sovereign eye,
Kissing with golden face the meadows green,
Gilding pale streams with heavenly alchemy,

Anon permit the basest clouds to ride
With ugly rack on his celestial face,
And from the forlorn world his visage hide,
Stealing unseen to west with this disgrace.

Even so my sun one early morn did shine
With all-triumphant splendor on my brow,
But, out alack, he was but one hour mine;
The region cloud hath masked him from me now.

Yet him for this my love no whit disdaineth;
Suns of the world may stain when heaven’s sun staineth.


Visits: 331
0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *