Vuela Palabra

Gabriela Mistral-VP

Beber y otros poemas de GABRIELA MISTRAL

Esta semana, para celebrar el 8 de marzo, día de las mujeres, les comparto, en mi traducción al italiano, una selección de poemas de la poeta chilena Gabriela Mistral, la primera escritora hispanoamericana que recibió el premio Nobel de Literatura en 1945.

Gianni Darconza

 


De leño tiene su casa la niña
y llega el viento del mar a su cama.

Di legno è la casa della bambina
e giunge il vento del mare al suo letto.




BEBER

                     Al doctor Pedro de Alba


Recuerdo gestos de criaturas
y son gestos de darme el agua
.


En el valle de Río Blanco,
en donde nace el Aconcagua,
llegué a beber, salté a beber
en el fuete de una cascada,
que caía crinada y dura
y se rompía yerta y blanca.
Pegué mi boca al hervidero,
y me quemaba el agua santa,
y tres días sangró mi boca
de aquel sorbo del Aconcagua.

En el campo de Mitla, un día
de cigarras, de sol, de marcha,
me doblé a un pozo y vino un indio
a sostenerme sobre el agua,
y mi cabeza, como un fruto,
estaba dentro de sus palmas.
Bebía yo lo que bebía,
que era su cara con mi cara,
y en un relámpago yo supe
carne de Mitla ser mi casta.

En la Isla de Puerto Rico,
a la siesta de azul colmada,
mi cuerpo quieto, las olas locas,
y como cien madres las palmas,
rompió una niña por donaire
junto a mi boca un coco de agua,
y yo bebí, como una hija,
agua de madre, agua de palma.
Y más dulzura no he bebido
con el cuerpo ni con el alma.

A la casa de mis niñeces
mi madre me llevaba el agua.
Entre un sorbo y el otro sorbo
la veía sobre la jarra.
La cabeza más se subía
y la jarra más se abajaba.
Todavía yo tengo el valle,
tengo mi sed y su mirada.
Será esto la eternidad
que aún estamos como estábamos.

Recuerdo gestos de criaturas
y son gestos de darme el agua.



BERE

                        Al dottor Pedro de Alba

Ricordo gesti di creature

e sono gesti di darmi dell’acqua.

Nella valle del Río Blanco
dove nasce l’Aconcagua
giunsi a bere, saltai a bere
nello scroscio di una cascata,
che cadeva pettinata e dura
e si rompeva rigida e bianca.
Attaccai la bocca al gorgoglio,
e mi bruciava l’acqua santa,
e per tre giorni mi sanguinò la bocca
di quel sorso dell’Aconcagua.

Nella campagna di Mitla un giorno
di cicale, di sole, di attività,
mi piegai su un pozzo e venne un indio
a sostenermi sull’acqua,
e la mia testa, come un frutto,
stava dentro le sue palme.
Bevevo quel che bevevo,
che era la sua faccia contro la mia,
e in un lampo io seppi
carne di Mitla esser la mia casta.

Sull’isola di Portorico,
nella siesta colma d’azzurro,
il mio corpo calmo, le onde pazze,
e come cento madri le palme,
ruppe una bambina per gentilezza
un cocco d’acqua nella mia bocca,
e io bevvi come una figlia,
acqua di madre, acqua di palma.
E mai maggior dolcezza ho bevuto
con il corpo e con l’anima.

Nella casa della mia infanzia
mia madre mi portava l’acqua.
Tra un sorso e l’altro
la vedevo sopra la brocca.
Più la testa si alzava
più la brocca si abbassava.
Ho ancora quella valle,
ho la mia sete e il suo sguardo.
Sarà questa l’eternità
che siamo ancora com’eravamo.

Ricordo gesti di creature
e sono gesti di darmi dell’acqua.




LA PALABRA

Desdeñarás la palabra que nunca te ha aplacado
no amarás como un hijo el canto que entregaste.
En cada uno de ellos, hombre, te traicionaste,
entregando un mensaje que no era el esperado.

Mejor expresa el alma del granado su fruta
de frenesí; mejor la pluma azafranada
del faisán rojo dice Persias desesperadas
y mejor dice el polvo la gran sed de la ruta.

Y mejor todavía la madreperla dura,
tornasolada como los ojos de Proteo,
y las medusas que mudan con su deseo
dicen al mar y a sus fieles criaturas.

Hiciste tu palabra con tu carne más roja
y te dolió arrancar la almendra ensangrentada,
como entregar la médula de tus huesos volteada
pero fuera de ti tu canción es tu mofa.

No tiembla como tiembla tu boca con jadeo
y no entrega la mísera tu entrechocar de dientes.
Se muere el canto como la salamandra ardiente
subiendo de tu entraña retorcida de anhelo.



LA PAROLA

Sdegnerai la parola che mai ti ha placato
non amerai come un figlio il canto che consegnasti.
In ognuno di essi, uomo, tu ti tradisti,
consegnando un messaggio che non era quello sperato.

Meglio esprime l’anima del melograno il suo frutto
di frenesia; meglio la piuma di zafferano
del fagiano rosso dice le Persie disperate
e meglio dice la polvere la gran sete del cammino.

E meglio ancora la madreperla dura,
cangiante come gli occhi di Proteo,
e le meduse che mutano col loro desiderio
dicono al mare e alle fedeli sue creature.

Facesti la parola con la carne tua più rossa
e ti fece male strappare la mandorla insanguinata
come consegnare il midollo rivoltato delle ossa
ma al di fuori di te la tua canzone è beffa.

Non trema come trema la tua bocca con affanno
e non consegna la misera il tuo sbattere di denti.
Si spegne il canto come la salamandra ardente
uscendo dalle viscere ritorte dall’anelito.




CIMA

La hora de la tarde, la que pone
su sangre en las montañas.

Alguien en esta hora está sufriendo;
una pierde, angustiada,
en este atardecer el solo pecho
contra el cual estrechaba.

Hay algún corazón en donde moja
la tarde aquella cima ensangrentada.

El valle ya está en sombra
y se llena de calma.
Pero mira de lo hondo que se enciende
de rojez la montaña.

Yo me pongo a cantar siempre a esta hora
mi invariable canción atribulada.

¿Será yo la que baño
la cumbre de escarlata?

Llevo a mi corazón la mano, y siento
que mi costado mana.



CIMA

L’ora del tramonto, quella che riversa
il suo sangue sulle montagne.

Qualcuno a quest’ora sta soffrendo;
piena d’angoscia, una donna perde
in questo crepuscolo il solo petto
a cui s’abbracciava.

C’è qualche cuore nel quale annega
la sera quella cima insanguinata.

La valle riposa già nell’ombra
e si colma di calma.
Ma dal profondo guarda
accendersi di rosso la montagna.

A quest’ora sempre intono
la mia immutabile canzone di dolore.

Sarò io che forse inondo
la cima di scarlatto?

Poggio la mano sul mio cuore, e sento
che gronda il mio costato.




CERAS ETERNAS

¡Ah! Nunca más conocerá tu boca

la vergüenza del beso que chorreaba
concupiscencia, como espesa lava!

Vuelven a ser dos pétalos nacientes,
esponjados de miel nueva, los labios
que yo quise inocentes.

¡Ah! Nunca más conocerán tus brazos
el nudo horrible que en mis días puso
oscuro horror: ¡el nudo de otro abrazo!…

Por el sosiego puros,
quedaron en la tierra distendidos,
¡ya ¡Dios mío! seguros!

¡Ah! Nunca más tus dos iris cegados
tendrán un rostro descompuesto, rojo
de lascivia, en sus vidrios dibujado!

¡Benditas ceras fuertes,
ceras heladas, ceras eternales
y duras, de la muerte!

¡Bendito toque sabio,
con que apretaron ojos, con que apegaron brazos,
con que juntaron labios!

¡Duras ceras benditas,
ya no hay brasa de besos lujuriosos
que os quiebren, que os desgasten, que os derritan!



CERE ETERNE

Ah! Mai più conoscerà la tua bocca
la vergogna del bacio che colava
concupiscenza come spessa lava!

Tornano a essere petali nascenti,
zuccherine di nuovo miele, le labbra
che volevo innocenti.

Ah! Mai più conosceranno le tue braccia
il mondo orribile che ai miei giorni diede
oscuro orrore: il nodo di un altro abbraccio!…

Per il riposo puri,
son rimasti nella terra distesi,
ormai, Dio mio, sicuri!

Ah! Mai più le tue iridi accecate
avranno un volto scomposto, rosso
di lascivia, nei loro vetri disegnato.

Benedette cere forti,
cere gelate, eterne
e dure della morte!

Beato tocco saggio,
che serrò gli occhi, che incollò le braccia,
che appiccicò le labbra!

Dure cere benedette,
più non c’è brace di baci lussuriosi
a piegarvi, a logorarvi, a sciogliervi!





Gabriela Mistral
(Vicuña, Chile, 1889 ‑ Nueva York, 1957). Pseudónimo de Lucila Godoy Alcayaga, fue poeta, diplomática, maestra rural y educadora. Hay en ella coincidencia entre su obra y su vida. Nacida en una familia de humildes orígenes, vive su infancia en comunión con la tierra, aprendiendo a conocer las montañas de Elqui como las palmas de sus manos y asimilando verdades fundamentales que nunca más olvidará. Trabaja de maestra y colabora en publicaciones literarias, apareciendo sus primeros escritos en 1904. En 1922 se traslada a México para colaborar en los planes de reforma educativos de José Vasconcelos, político, pensador y escritor mexicano. En este país, en 1923 se publica Lecturas para mujeres, y en Barcelona, la antología Las mejores poesías. En 1924, invitada por el gobierno mexicano, viaja por Estados Unidos y Europa. En 1928 representa a Chile y Ecuador en el Congreso de la Federación Internacional Universitaria en Madrid, y trabaja en el Consejo Administrativo del Instituto Cinematográfico Educativo de la Liga de las Naciones, en Roma (Italia). Entre sus obras cabe destacar: Los sonetos de la muerte (1914), Desolación (1922), Tala (1938), dedicado a los niños españoles víctimas de la Guerra Civil, Lagar (1954) y, póstumo e inconcluso, Poema de Chile (1967). Mención aparte merece su obra en prosa, en la que aborda temas de carácter social y político. Mistral, hoy una de las poetas más importantes del siglo XX, consiguió el galardón más importante de la literatura universal, En 1945, primera escritora latinoamericana, recibió el Premio Nobel de Literatura. Su obra está traducida a más de 20 idiomas.

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